Tarde de inverno, entre otoñal y primaveral. Tobías toma la palabra y, armado con ella, se dirige hacia su amada Rebequita:–¿Cómo estás, Rebequita de mis colchones sin resortes?–Ay, Tobías de mis retruécanos atemporales, ¡qué preguntas tan difíciles que me hacés!...