Humor

Año nuevo

No me pregunten cómo, pero pese a los vaticinios de hecatombes, cataclismos e infortunios varios pronosticados por la pitonisa Lilita, llegamos a fin de año. Sí amigas y amigos, una vez más como tantas otras veces desde que se inventó la humanidad y el calendario, llegamos al mágico 31 de diciembre. Y llegamos, no sólo vivitos y coleando, sino que más allá de las sensaciones térmicas, llegamos bastante bien. O por lo menos lo suficientemente bien como para que en medio de las contradicciones todos queramos tomarnos nuestras merecidas vacaciones. Contradicciones que comienzan cuando los que se dedican al turismo local, aprovechando que solo los ricos y los que tienen cuentas en Suiza viajan al exterior, ponen los precios internos en valor oro. Es así como el costo por dormir en la costa o en la montaña nos puede quitar el sueño; y comer una parrillada puede salir más caro, no solo que toda la vaca, sino más que cenar en un yate en Dubai una brochette de ostras criadas en champagne. Y no exagero ni un tantito así. Y la contradicción es que pese a estos precios no se consigue un lugar en enero ni disfrazado de Oso Carolina. Todo aumenta, pero todo lo pagamos. Y cuando sale una ley de defensa del consumidor, no falta alguien que chilla, patalea y pone palos en la rueda para después quejarse amargamente de que al comprador lo dejan solo y que ahora no lo defiende ni el Chapulín Colorado. 2014 fue el año de las contradicciones. Nos decían una cosa y pasaba otra. Incluso, a veces sin querer, como los del Servicio Meteorológico que por hacerle caso a los radares y a los mapas satelitales, no embocaban una ni por casualidad. Y si la confusión no fuera lo suficientemente clara, este también fue el año del panqueque. El señor diputado ayer era K, hoy está con Massa, pero en cualquier momento se puede ir con Macri. Luego volver nuevamente con K, pasar a Massa y terminar con Macri… hasta la próxima vuelta de calesita. Sin embargo, ya estamos terminando el año y el año que comienza todos dicen que será el año bisagra, el año de la transición, el año del cambio. Pero como acabamos de afirmar que todo es contradictorio bien puede ser que la bisagra se quede dura y que el gran cambio consista en que lo importante, por primera vez en décadas, no cambie. Lo único seguro, por suerte, es que en 2015 serán las elecciones donde ganará el que más votos saque. Porque de eso se trata esta cosa de la democracia. Feliz año nuevo para todos… y para todas. ---Santiago Varela