Humor

Boni y la ley

Tarde otoñal. Bella, quizás un tanto melancólica. En la casa, mate va, mate viene, el padre de Boni descansa. ¿Realmente descansa? Tratándose de la casa de Boni, permítasenos dudar.
Y ahí va. De pronto, en medio de tanta paz, una voz juvenil conmueve la tarde.
–¡Pa, por favor ayudame!
–¿Qué pasa, Boni?
–¡Necesito que me digas si soy culpable. ¿Soy culpable?
–¿Culpable? ¿Por qué pensás que sos culpable?
–No, pa, no es que yo piense que sea culpable. Es más, no importa si yo pienso que soy culpable. Te estoy preguntando a vos, que sos mi papá, y podrías saber si soy culpable o no.
–Pero, ¿culpable de qué, Boni?
–Ay, pa. ¡Por favor! Cumplí con tu función paterna y contestame lo que te pregunto. Yo leí en Internet que antes los padres podían decidir si sus hijos eran culpables o no. ¡Hasta los castigaban si los creían culpables de algo, lo fueran de verdad o no! Y vos en vez de contestarme, me hacés otra pregunta, como si fueras mi hijo. ¡Ya me estoy sintiendo culpable por habértelo preguntado!
–Pero, Boni, eso es de otra era, ¡parece medieval!
–Pa, no podés ser taaan atrasado, ¡tan siglo XX! ¿No sabés que el siglo XX atrasa, pa? El siglo XX es más atrasado que la Edad Media. ¡Claro que en la Edad Media no se preguntaban tanto sobre «de qué» eras culpable. ¡Ya lo sabían! Si eras culpable, entonces no importaba de qué, te condenaban y listo. En cambio en tus tiempos, en el siglo XX, todo era más injusto. Todo necesitaba una explicación, una causa. Pero te cuento, pa, que eso se terminó. Ahora en el siglo XXI, volvimos a los tiempos modernos. ¡O «sos culpable», o «no sos culpable»!
–Pero, ¿de qué?
–No me preguntes de qué, en todo caso, preguntáselo al juez, al fiscal, al defensor, a los que hacen una marcha para que te declaren culpable, o a los que hacen otra marcha para que NO te declaren culpable. Escuchame, pa, las respuestas del siglo XXI son dos: «sí» y «no». Y con el tiempo va a quedar una sola: «obvio».
Silencio en la tarde.

Rudy