Humor

Boni y la política

Tarde de diciembre. Calor. Mate. Y una voz que surge cual vendaval, tsunami o suave brisa adolescente, cada uno sabrá. –Papá, me quiero dedicar a la política. Sorpresa. Mucha sorpresa para estos tiempos tecnológicos y mediáticos. Y alegría. El padre, setentista, militante, interesado por lo social, siempre siente orgullo por la decisión de su hijo, con sonrisa incluida. –Uy, pa, te estás sonriendo. O sea que ya estoy funcionando bien como político. –Bueno, Boni, me gusta que pienses que esa es tu vocación, para cuando seas grande. –Pa, ¿en qué estás pensando, en qué siglo vivís? ¡Yo estoy hablando de dedicarme a la política ya, ahora mismo! Y tu sonrisa me confirma que tengo razón. Hoy te hago sonreír a vos, mañana a mamá, el sábado a toda la familia, el lunes a mis compañeros y dentro de un mes, ¡soy presidente! –Hijo, no es así, vos no entendés. ¡Hacen falta ideas! –¿Yo no entiendo? ¡Vos no entendés! Y no entendés nada, porque sos del siglo XX. En tu época se hablaba de ideas, ahora no hacen falta. Y pa, te tengo que pedir un favor, que tiene que ver con mi imagen política, y prometo que nunca me voy a olvidar y te lo voy a devolver cuando sea presidente. –Boni, ¿de qué hablás? –Ayudame a ser presidente, ¿me comprás un globo amarillo? –¿Qué? –No es tan complicado, un globo, y si es amarillo, mejor… ¡Esa es la idea que necesito mostrar para que me voten! –¿Y la política? ¿Y la economía? –¡Y yo qué sé! ¡Yo quiero ser presidente, no manejar la economía! Para eso están los asesores, la mano invisible del mercado, que justamente, como es invisible, nadie sabe de quién es. Ay, pa, sos grande, tenés experiencia, no entiendo por qué te tengo que explicar como funciona la cosa: el presidente usa un globo, de ser posible amarillo, el mercado maneja la economía, y la política, los asesores. ¿No lo sabías? ¡Y a los cuatro años, si no les gusta, eligen a otro que tenga un globo de otro color! ¿Cómo explicarle? ¿Cómo explicarse? ---Rudy