Humor

Boni y las armas

Tarde primaveral. El padre de Boni estaba cómodamente instalado, tomando mate, quizás pensando en lo que iban a cenar esa noche. De pronto, la apacible sesión se ve interrumpida por la aparición del gran cuestionador.
–Pa, ¿nosotros somos armas de destrucción masiva?
–¡No, Boni! ¿Cómo se te ocurre algo así?
–¿Y vos cómo sabés que no lo somos?
–Porque no lo somos, Boni. Somos personas, tenemos cuerpo de persona, mente, sentimientos y miedos de persona.
–¿Y cómo sabés que las personas no son armas de destrucción masiva?
–Las armas de destrucción masiva hacen daño a mucha gente.
–Pa, yo conozco personas que hacen daño a mucha gente.
–Boni, las armas de destrucción masiva son armas químicas.
–Pa, las personas también, tenemos carbono, nitrógeno, oxigeno, y además el otro día Enredadita se peleó con su novio Polisémico porque «no había buena química» entre ellos.
–Boni, esa es una manera de decirle al sexo. No son «armas químicas».
–Ok, pa. Supongamos que yo te creo, porque sos mi papá y leí en Internet que los padres no deben mentirles a los hijos. Ahora decime, pa, Obama, el presidente de los Estados Unidos, ¿sabe que nosotros no somos armas de destrucción masiva?
–Pero Boni, ¿por qué se te ocurre que Obama podría pensar que somos armas de destrucción masiva?
–Ay, pa, ahora me doy cuenta que en verdad no entendés nada de nada, el problema no es «por qué se me ocurre a mí», sino «¡por qué se le ocurre a él!» El tema es si se le llega a pasar por la cabeza que somos armas, o si los de la CIA le dicen que somos armas porque le quieren hacer una broma, o los de alguna empresa que quieren estrenar sus armas nuevas y no tienen dónde le dicen que somos armas. Así nos atacan y pueden estrenarlas. ¿Cómo hacemos para demostrarle que no lo somos? ¡Voy y le digo: «Mi papá dice que no somos armas de destrucción masiva, así que usted no nos tiene que atacar». Pa, ese hombre tiene el Premio Nobel de la Paz, igual que Kissinger, Sadat, Begin, Arafat… a los que tienen el Premio Nobel de la Paz ¡es muy difícil convencerlos de que no hagan la guerra!
El padre se quedó callado. Las palabras de Boni no son «armas de disuasión» pero, a veces, es como si lo fueran.

Rudy