Humor

Boni y los cambios

Ya sabemos. Tarde otoñal, casa tranquila, mate, tal vez diario o libro agradable. Y de pronto, en la placidez de la jornada, una voz preadolescente, puberal, irrumpe en el aire. –Paaa, no me van a cambiar a mí, ¿no? –Pero Boni, ¿qué pasa?¿Por qué te cambiarían? ¿Y quiénes? Vos sos tal como sos, la vida te va llevando por el camino, y yo estoy acá para acompañarte. Nadie más que vos va a decidir tu vocación o tu oficio y qué es lo que tenés que hacer. Cada uno cambia por sí mismo, Boni, nadie cambia a otro. ¡Si alguien quiere cambiarte, rajá! –¡Ay, pa, pará la mano, si quisiera hacer psicoterapia, para eso tengo la compu! Vos no entendés nada. Hablar con vos es como usar el Windows 95, ¡atrasás 20 años, pa! –¡Pará, Boni, pará! No te pongas tan agresivo. Y no digas que si te digo esto es para cambiarte. No, está todo bien, me gusta cómo sos, pero todo tiene un límite, no podés agredirme así. –Pa, ¡no te estoy agrediendo! Te estoy dando la típica respuesta de un hijo adolescente de estos tiempos a su padre unas décadas mayor. Podés buscar en la Web, pa, o en las redes sociales, y vas a encontrar frases como estas, o mucho peores, tipo: «En el día del padre, regalale un smartphone al tuyo, que como no va a saber usarlo, te lo va a dejar a vos»; o «Gracias, pa, por todo lo que me diste, lástima que ahora se usen otras cosas»; o «Un padre que da consejos… no los sigas, que son viejos». –¿Dónde dice eso, Boni? –En algunas páginas de la Web, pero ni te las digo, no sabrías cómo encontrarlas. –Boni, no me subestimes. –Ay, pa, eso ya no se usa. Ahora no se «subestima», se usa, y cuando ya no sirve más, se tira. –Pará, Boni, me asustás. Y el que estaba asustado, eras vos… –Sí, pa, porque tengo miedo de que me cambien. –Pero, ¿por qué? –Porque todo el tiempo veo, leo y escucho, en la tele, en la radio, en Internet, «¡Cambie su plasma, cambie su compu, cambie su tablet, cambie su notebook». ¡En cualquier momento me van a cambiar a mí! Silencio en la tarde. ---Rudy