Humor | SANTIAGO VARELA

Competencia desleal

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Santiago Varela
Pablo Blasberg

¡Basta! ¡No lo banco más! ¡Esta situación me vuelve loco! Ser humorista en este país es imposible, es una profesión absurda. Hay una competencia, brutal, despiadada, pero no de los colegas, sino de gente común, de amateurs que dicen cosas que a nosotros, los que vivimos de la sonrisa ajena, nos dejan sin palabras, sin recursos.
Para colmo, son ingeniosos, creativos, imaginativos. Contra ellos no se puede. Nuestros laburos peligran y hablo en nombre de todos los que hacemos humor.
Cuando escuchamos que en una miniconcentración, pero concentración al fin, en plena pandemia, un tipo dice que a su madre la vacunaron contra el virus y, a causa de esa vacuna, su madre se imantó… nos quedamos sin palabras. Si hiciéramos un simposium con los 100 tipos más imaginativos, más sagaces, más agudos del país… y de la región… a ninguno, a nadie se le ocurriría algo así. Seguro. La madre se imantó. Una se la imagina caminando por la cocina y una cacerola que se le pega en el cuerpo, dos cucharas, una sartén –con respeto– en pleno culo. ¡Es imposible que a nosotros se nos ocurran estas genialidades! Y todo para estar en contra de las vacunas, lo cual significa estar a favor de la pandemia. Más loco aún. Así como hay gente, fundamentalistas llamados creacionistas que creen que el mundo se creó el 23 de octubre del año 4004 a. C., así hoy convivimos con los llamados antiacuarentena o antivacunas, o anti cualquier cosa que se proponga.
En esa misma miniconcentración una señora muy señorona afirmó que existen autopsias que demuestran que «la vacuna es nociva para la salud». Si bien yo pienso que las que suelen ser bastante nocivas para la salud son las autopsias, no sé de dónde saca esa señora muy señorona el dato en cuestión. Tal vez se lo acercó el Dr. Quincy.
Con esto no podemos competir. También nos quedamos sin palabras con el tipo que afirmó que los aviones de Aerolíneas que llegan no traen vacunas, sino «extranjeros». Me imagino a los extranjeros adentro de esas cajas cerradas a una temperatura de ocho grados bajo cero y pienso que traer extranjeros así no sirve para nada. Si quieren traer espías chinos, rusos, cubanos, iraníes, norcoreanos o venusianos deberían transportarlos de manera que lleguen vivos y no congelados. Digo. Pero la idea no es mala porque ellos no solo están contra las vacunas, que son veneno, sino también están en contra de los extranjeros, con lo cual solo les falta estar en contra de los aviones y cartón lleno.
Reitero, sabemos que la pandemia es dura, pero solo pedimos que nos dejen laburar, que no compitan en esto de inventar cosas desopilantes. Gracias.