Humor

Creatividad

(Ilustración: Hugo Horita)
Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Más allá del tango, son un momento inconfundible, ese que viene después de las mañanitas, pero justo antes de las nochecitas.
Pero tratándose de Tobías y Rebequita discutiendo en el bar, el tiempo se vuelve aleatorio. O sea, diría Rebequita, «un toro con alas».
–Tobías de mis remordimientos consumados, llevame a Europa.
–Pero Rebequita de mis créditos indexados, ¡no tengo el dinero suficiente!
–¡Siempre el mismo patriarcapitalista, vos! ¡«Tengo, tengo»! ¿Por qué no decís «tenemos»?
–Perdón, Rebequita de mi esófago, hoy me desperté con la perspectiva de género en falsa escuadra. Confío en que sabrás disculparme.
–No, no sabemos, pero podemos intentarlo, Tobías de mi videocastera obsoleta. Y quizás lo logremos. Por lo menos ya estamos tratando, hablando de mí misma en primera persona del plural, así te incluimos.
–¿Hablás vos sola como si fuéramos dos? ¡Eso ya no es perspectiva de género, sino de número, Rebequita!
–Bueno, mejor así. Cuando las luchas de género se unan a las de número, seremos invenciblas.
–Querrás decir «invencibles».
–Yo sé lo que quiero decir, no me interpretes, Tobías de mi psicopatriarcado. ¿Ves? Ya me hiciste enojar, y cuando me enojo vuelvo a hablar en singular.
–Bueno, Rebequita de mis sueños eróticos, el tema es que no tengo, no tenemos, no hubiéramos o hubiésemos tenido plata para ir a Europa.
–¡No se necesita plata, se necesita creatividad! Vos no lo entendés, porque hoy te viniste machirretrógrado. Pero con unas pocas latas de pintura y creatividad, alcanza.
–¿Cómo?
–Fácil, primero pintás la calle de celeste, para que parezca el océano. Después la pintás de marrón para que parezca una calle antigua. Después de amarillito para que parezca playa. Después de verde para que parezca llanura y así. Después, color ladrillo. Nos vamos a la terraza de un edificio alto y vamos creyendo que estamos atravesando Europa.
–¿Qué te pasa, Rebequita de mis omóplatos? Esto es una locura.
–No le digas loco al gobernador de tu ciudad, Tobías de mis pestañas postizas… ¡Si él dice que así se puede… se puede! Es cuestión de ser creativos, nomás.
¿Será?