Humor

En el bar


(Hugo Horita)

 

Cuando la tarde se inclina, sollozando al occidente, en el bar se reúnen los amigos de siempre. Y en la mesa de al lado Tobías desconsuela a su consolada novia Rebequita… ¿o era al revés?
–Ay, Tobías de mis boxers unisex, ¡no puedo parar de llorar, estoy hecha un urutaú en las ramas del yatay! ¡Me persigue, Tobías, Donald me persigue!
–¿Tanto lío por un pato? ¿Acaso alguna pesadilla de la infancia, un hecho traumático? ¿Tal vez para que te duermas te leían el libro de Ariel Dorfman, en el que Donald era un verdadero agente del mal? ¿O es tu fobia a los ratones? En ese caso, es Mickey, Rebequita, Mickey.
–Es el presidente, Tobías. ¡Donald llegó a presidente de los Estados Unidos!
–Pero Rebequita, ¡cómo va a pasar eso! Por más locos que puedan estar algunos, no elegirían a un pato de presidente. Te estás equivocando. Eso fue hace 36 años y se llamaba «Ronald», no Donald. Y era un actor, pero jamás un pato.
–¡Te digo que es Donald!
–¿Será el cantante? ¿El de «las olas y el viento, sucundún sucundún»? ¿Nos va a tener a todos «tiritando» los cuatro años? Nah, Rebequita de mis carnes de exportación. El cantante es argentino, jamás podría ser presidente de los Estados Unidos.
–Es Donald, Tobías de mis pesadillas de Freddy… es Donald Trump, y dijo que va a hacer un gran muro, y lo van a tener que pagar los mexicanos. ¡Tengo miedo!
– ¿De qué, de que te amure?, ¿de que te cante «percanta que me amuraste»? ¡Si vos no sos mexicana!
–Pero Tobías de mi corazón hiperventilado, yo sé que no soy mexicana, pero… ¡él no lo sabe! ¿Y vos qué pensás? Antes de obligarme a pagar el muro, ¿se va a detener a averiguarlo? ¿Vos creés que me van a preguntar mi nacionalidad? No, es como con las empresas: «Primero pague, y después proteste», pero no proteste muy fuerte, porque vamos a creer que es extranjera indocumentada y la vamos a echar de los Estados Unidos!
–¡Pero si vos no estás en los Estados Unidos!
–Tobías de mi alma en pena, no seas ingenuo…¡para él, todo el mundo es Estados Unidos!