Humor

Enseñanza

–¡Paaaa, me quiero cambiar de escuela!
Se oyó en la tarde el bramido puberal que conmovió, tal vez no a todo el barrio, pero al menos sí a la casa familiar.
–¿Por qué? ¿Te enseñan mal, no te gusta el lugar?
–No, pa, ¿pero eso que tiene que ver? Pa, mirá, ¿sabés cuál es el problema? A ver, decime, ¿cuántos años hace que voy a esa escuela?
–Contando el jardín, unos ocho.
–¡Ocho años! ¿Te das cuenta, pa? ¡Ocho años de fidelidad a la misma institución! Soy un cliente antiguo, merezco beneficios.
Y la escuela no me ofrece nada. ¡Cualquier empresa sabe que a los clientes hay que cuidarlos de alguna manera!
–Boni, la escuela no es una empresa, es un lugar al que uno va a aprender.
–Bueno, pa, y ¿«aprender a elegir»? Si todas las escuelas ofrecen lo mismo uno no
aprende, pa, no aprende. Y después vota a cualquiera que le prometa wifi gratis, porque los demás, ¡ni eso!
–Boni, la escuela te da conocimiento, eso debería ayudarte a elegir mejor.
–Debería, debería, debería, ¡siempre debería! Vos sos de la generación del «debería», pa.
Con tanto «debería» nunca terminan de pagar la deuda. Yo, en cambio, soy de la generación de las promos y los combos. ¡Todo ya, todo ya!
–Bueno, Boni, quizás en la escuela aprendas a esperar.
–¡Ay, pa!, ¿dónde aprendiste marketing vos? Seguro que en tu escuela eso no lo enseñaban, capaz que te enseñaban historia, que no sirve para nada porque cambia a cada rato, o ciencias naturales, que tampoco sirve porque todos esos seres van a ser virtuales, y no te enseñaban marketing.
¿Esperar?, ¿quién quiere esperar? Yo quiero una escuela con promos y combos: «Por cada buena nota, te regalamos otra del mismo numero»; «Falte tres días y le ponemos dos “ausente”»; «Exámenes “dos por uno”: uno lo hace, aprueban dos»; «Consultas free con tres compañeros en las pruebas escritas»; y «¡Más minutos de recreo!». Las escuelas tendrían que ofrecer precios para los fines de semana, como hacen las empresas de celus.
–Los fines de semana no hay clase, Boni.
–No importa, vos nunca te enterás si las empresas de celus cumplen sus promos o no, lo importante es que las ofrezcan, pa, porque entonces, ¡vos sentís que sos un número más!
–¿En serio querés sentirte un número más?
–Yo no, pa, pero, ¿qué importa lo que quiera yo? ¡Las empresas sí quieren más números! ¿No oíste hablar de la portabilidad numérica? ¡Quiero ofertas, combos, promos, o me cambio de escuela!
El padre prefirió no discutir, a ver si todavía a Boni se le ocurría cambiar de familia.

—Rudy