Humor | Santiago Varela

Eternamente eterno

A veces pareciera que en nuestro querido y sufrido país hay cosas que no se terminan nunca, que son eternas. Y no me refiero al virus del Covid, que es interminable y eterno, sino a cosas más mundanas.
Por ejemplo, el vivir en campaña permanente. Mirando lo que sucede podríamos inferir que los partidos políticos quieren llegar a las elecciones nada más que para abrir una nueva campaña para la próxima elección. No se terminan de contar los votos, que ya todos comienzan a posicionarse para el próximo llamado. Y esto no es de ahora, viene de lejos. Si alguien pretende que lo elijan presidente, debe comenzar su campaña por lo menos dos elecciones antes. Esto significa que todo lo que diga, escriba o haga durante muchos años, debe ser consecuente con su estrategia electoral para, por ejemplo, las elecciones de 2031. Si promover la producción de gallinas que pongan huevos de oro es algo que, entiende, no le conviene para su proyecto personal, pues se le corta el gañote y comemos puchero.
Otro problema repetido y eterno es el tema del FMI. Desde 1956, cuando Aramburu y Krieger Vasena lograron, después de derrocar a Perón, que el país ingresara al Fondo Monetario, hasta el día de hoy, seguimos con la misma cantinela. La secuencia es siempre la misma. Un Gobierno se endeuda, algunos lo disfrutan, cuando hay que pagar, no hay guita. Viene otro Gobierno, el Fondo le pone las glándulas en la morsa, muchos sufren, al Gobierno paga. Entonces aparece un nuevo Gobierno, se endeuda hasta el moño, se va contento, viene el siguiente, apriete, ajuste… y pago. Y así per saecula saeculorum. Uno se endeuda y disfruta, otro la sufre y pone la moneda. ¡Eterno paso de baile que cada día nos deja peor!
Pero los temas repetidos y eternizados siguen. Ahora es el turno de la inflación y los precios. Durante los últimos 100 años, la tasa de inflación promedio fue de un 105% anual. Tal cual. En general tendemos a olvidarnos, pero con Frondizi llegamos al 129,5%, con Onganía al 58,5% en el 72. En el 75 con el Rodrigazo llegó al 182%. Durante la dictadura tuvo un promedio del 211%, para seguir con Alfonsín a quien, para sacarlo, le tiraron una hiper por la cabeza de más del 3.000%. Así llegamos a Macri y a nuestros días con un 50% dando vueltas. Pareciera que la inflación ya es parte del ser nacional. Que a causa de, o ayudando a crearla y mantenerla, aumentar los precios basándose en un científico «por si acaso» fuera el Gran Deporte Nacional, en el que todos se sienten Messi y, por su eficiencia, muchos pretenden el Balón de Oro. Hoy sabemos que hay unos cuantos jugadores, lamentablemente, que sí se lo merecen.
Chau.