Humor

Jugarse

Cuando se discutió el tema de los fondos buitre, que fue cuando se escribieron estas líneas, hubo políticos de la bien llamada oposición, porque lo único que hacen bien es oponerse, que dudaban si apoyar al país o no. Pero ojo, atención, guarda el pozo que en esto no jugaban argumentaciones técnicas sobre la mejor estrategia frente al problema (jamás propusieron una distinta), sino que lo que importaba era si lo que dijera u opinara podría influir en su imagen con vistas a las elecciones de 2015.
Ejemplo: si la encuesta que previamente había encargado le daba el crecimiento de un punto por estar en desacuerdo con el equipo económico, el tipo no dudaba en salir a la calle a gritar que la forma de negociar era un verdadero suicidio mientras portaba una pancarta con la foto de Griesa proponiéndolo para el premio «Al mejor juez en idioma extranjero».
Pero si por estar en contra su imagen descendía, el tipo entonces salía como un loco a defender la posición oficial, hablar pestes de los fondos buitre y a mostrar, orgulloso, una foto abrazado con Axel Kicillof, ambos sin corbata.
Lo espantoso de estas actitudes es que lo que menos les interesa a este tipo de políticos son los temas en cuestión. Para nada. Lo verdaderamente importante son ellos mismos y en este caso sus intereses en función de la campaña.
Si a uno de estos especímenes, por algún ignoto motivo le conviniera que hubiera un tsunami en la reserva de pingüinos de Puerto Madryn, porque justo el fulano estaba ahí y apareció en una foto salvando un pingüinito huérfano, pues rezará en secreto para que llegue la hecatombe. Es más, si el sujeto se beneficia, el criterio de «hecatombe» desaparecerá y se transformará en una «oportunidad» que le dio el destino para posicionarse mejor en las internas, o en las PASO, o en donde fuera.
Es algo genético. Todo es campaña. Para ellos no existen las políticas de Estado. Malvinas es una excepción y costó una guerra, todo lo demás, incluida la soberanía económica, la independencia política o la identidad cultural… depende… Depende, porque a veces conviene y a veces no conviene… y a veces hay que pensar un poco más las cosas, meditarlas, macerarlas, darle a los temas la importancia que tienen y que se merecen por el bien de la Patria. Por eso mejor, más tarde, hable con mi encargado de prensa. Gracias.

Santiago Varela