Humor

Paliando el tarifazo

A veces suceden cosas a partir de las cuales nada será como era entonces. El llamado tarifazo es una de esas. El tarifazo es un mazazo en un bolsillo que cada día está más flaco porque la inflación y el aumento descontrolado de los precios –de todos los precios– le están sacando hasta los flecos.
¿Hay una solución? Solo Dios lo sabe. Pero sí sé que hay paliativos, tips, triquiñuelas y métodos varios para que la factura llegue menos abultada y el infarto sea más leve. Dar a conocer algunos de estos procedimientos es nuestra colaboración al BAD (Bolsillo Argentino Destruido)
Los domingos hay dos cosas que suelen hacerse: comer pasta y bañarse. Sin embargo, acostumbrados al despilfarro, la mayoría de nosotros tirábamos el agua caliente de los fideos. Error. Arme un pequeño tanque donde guardar el agua caliente de las pastas, a la que se le puede agregar la que sobró en el termo del mate y el agua que no se usó en el té de la nona, pero que igual se calentó. Con esa agua, un argentino actual se puede bañar perfectamente sin usar el calefón. (Mientras se baña, no se olvide de poner el tapón en la bañera para recuperar el agua que usó, recuerde que aún resta lavar los platos del almuerzo).
Las estufas a gas son muy útiles, pero hoy su uso es absolutamente prohibitivo. Calentar la casa en invierno se ha convertido en una exhibición de riqueza propia de algún príncipe del Golfo Pérsico. Pero si usted no tiene pozos de petróleo en el patio del fondo, más vale que piense en otra cosa. La estufa en sí la puede transformar en un bonito macetero sin necesidad de romper nada.
En cuanto a cómo paliar el frío, hay distintos métodos.
a) Pulóveres, muchos pulóveres y, si es necesario, campera y sobretodo. b) No quedarse sentado quieto. Bailar, saltar, hacer footing entre la cocina y el dormitorio, correr muebles, etcétera. Con un buen malambo, le aseguro que termina en camiseta. c) Un lindo fueguito. Si no tiene hogar, puede usar una palangana en el medio de la habitación. Para asegurarse madera durante todo el invierno, vaya con un hacha y tráigase un árbol grande de la plaza más cercana. Si le dicen que eso está prohibido, diga que lo hace para plantar soja, verá que nadie lo molestará.
Una lámpara led (de las que publicitó el presi) consume mucho menos que, por ejemplo, un televisor de 50″. Desenchufe el televisor, tírelo a los chanchos y ponga en su lugar una lamparita led. Verá que la programación de la lámpara es casi tan aburrida como la de la TV y encima ahorrará un montón de plata con lo que ese mes podrá comprar un kilo de milanesas.
¡Que lo disfrute!