Informe especial | ENRIQUE STOLA

«Estamos produciendo femicidas»

Enrique Stola es psiquiatra y se autodefine como feminista y profundamente irrespetuoso con cualquier conducta dominante. Es además integrante del Capítulo de Salud Mental, Derechos Humanos y Emergencias Sociales de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA). En una charla con Acción habla de las consecuencias de la masculinidad tradicional y de las condiciones necesarias para derribar la matriz patriarcal.
–¿Cómo se sostiene la dominación masculina y cómo valida el patriarcado a los varones de hoy?
–El patriarcado tiene muchas formas de validar a los varones: según su clase social, su práctica económica, su grado de instrucción. Una forma de validarlos es a través del mercado capitalista. Son esos varones que manejan grandes fondos de inversión con la idea de que porque son machos tienen que arriesgar y que hay ganadores y perdedores. Si ganás sos un hombre exitoso, macho, y podés comprar lo que se te antoja. Si perdés no sos tan inteligente, no podés ser el jefe de la manada. Ese mismo hombre que maneja un fondo de inversión es el que llega a su casa y ejerce un profundo control y violencia sobre su pareja mujer. «Soy el jefe del hogar, soy el que traigo el dinero, vos tenés la vida que tenés gracias a mí, vos que te estás rascando la argolla todo el día», esta es una acusación muy común en términos argentinos. Hay otros varones que se validan viendo pornografía y le exigen a su pareja que haga todo lo que se ve en la película, sin importar el deseo de ella, y otra forma es a través del acto prostituyente.
–Mucho de esto está naturalizado, ¿cómo se construye una nueva masculinidad no solo desde lo discursivo?
–Hay una cuestión muy importante que es la Educación Sexual Integral, que tiene que darse en todos los niveles y en todas las instituciones. La ESI rompe con estereotipos, permite a las personas más pequeñas generarles una idea de responsabilidad sobre el propio cuerpo y el de las demás personas y a la vez les da oportunidad desde muy pequeñas a tener configuraciones democráticas y a desarrollarse intelectual y afectivamente, a tener palabras adecuadas para describir su realidad y defenderse de las agresiones sexuales.
¿Cómo se convence a los varones de la necesidad de que renuncien a sus privilegios?
–Cuando se habla de privilegios prefiero hablar de dominación masculina, que es lo que está detrás del ejercicio del privilegio. Por poner un ejemplo, en la búsqueda de un empleo al presentar el currículum en una empresa, si un hombre es contratado tal vez no sepa es cuál es el currículum oculto y cuáles los prejuicios de esta empresa para elegirlo. A lo mejor existía una mujer con igual preparación pero por el solo hecho de ser mujer y la posibilidad de ser madre no fue elegida. Esto es un privilegio al cual no se puede renunciar individualmente, cambian solo por políticas. Lo mismo ocurre cuando una mujer se tiene que tomar la licencia por maternidad, se debería obligar al varón también a tomar la misma cantidad de meses posteriormente para hacerse cargo de sus hijos mientras la mujer trabaja.
¿Y qué pasa a nivel individual?
–Bueno, hay otros privilegios que sí son responsabilidad individual, tienen que ver con que ese gran padre, hermano o abuelo que está en la casa. La mujer por el solo hecho de estar casada con él trabaja entre 3 y 6 horas en tareas de cuidado, si ese hombre se pusiera a trabajar con la misma intensidad que ella, la mujer trabajaría 3 horas y el resto de su tiempo lo invertiría en su propio proyecto de vida. El no hacerse cargo de las tareas de cuidado es robarle la fuerza de trabajo a la mujer, esto es dominación masculina, una práctica extendida, es violencia de baja intensidad y la que crea el espacio que necesitan los distintos niveles de ejercicio de violencia hasta llegar a su forma más extrema que es el femicidio.
–¿De qué depende que los varones del futuro sean diferentes?
–De políticas del Estado no sexistas, feministas, de la ESI, de políticas que busquen una sociedad justa, salir de esta precariedad de la vida. Depende de una educación donde queden claros cómo son los mecanismos de dominación social y lo que es el racismo, el clasismo y el sexismo. Todavía estamos produciendo femicidas. Por otro lado, donde no hay ESI y en base a la pornografía, se generan niños que se crían pensando que la mujer está al servicio de los varones, y mujeres destinadas a la subordinación. Hay chicas que miran pornografía porque quieren saber «qué se espera de ellas». Esas adolescentes pensarán que están liberadas sexualmente cuando en realidad lo que estarán haciendo es cumplir el código que los varones han determinado. El Mapa Federal es una gran iniciativa, en muchas poblaciones incluso hay varones que por inquietud propia han empezado a formar pequeños grupos. Es un primer gran paso, necesitamos políticas, que ese individuo varón que está incómodo con los mandatos estereotipados socialmente, pueda pasar de un yo a un nosotros.