Informe especial | COVID-19

Mutaciones peligrosas

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María José Ralli

La evolución del virus pone a prueba la capacidad de adaptación de las políticas sanitarias. La variante Delta, motivo de preocupación en todo el mundo.

Creced y multiplicaos. Cada vez que el virus se replica, su genoma puede cambiar. A mayor circulación, mayor probabilidad de nuevas variantes.

(ESTRELLA/AFP/DACHARY)

Cepas, variantes, linajes, mutaciones: la pandemia introdujo conceptos que antes estaban circunscriptos al ámbito científico. Las sucesivas olas que tienen en alerta al planeta transformaron, además del lenguaje cotidiano, el modo de lidiar con un virus que obliga a reformular de modo constante el modo de vida y los pasos a seguir.
Sin escalas, el SARS-CoV-2 se viene expandiendo por todo el planeta en mayor o menor medida desde hace un año y medio. Y cuando parece que todo empieza a estar bajo control, vuelve a patear el tablero y obliga a replanificar estrategias políticas, sanitarias y epidemiológicas.
Mientras la producción de vacunas avanza a escalas impensadas un año atrás y a la par se manifiesta la inequidad en la adquisición y distribución en los cinco continentes, en el mes de julio se volvieron a encender todas las alertas: la variante Delta, originada en la India, ya está presente en más de 100 países y se perfila, según confirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), como «la variante dominante a nivel mundial».
Muchas preguntas siguen sin respuesta, pero lo cierto es que el virus tiene su propia dinámica y obliga al mundo a adaptarse a él. La ciencia explica, en primer lugar, que a medida que un virus se multiplica pueden ocurrir cambios genéticos denominados mutaciones y que las nuevas mutaciones denominan variantes. Cada variante del SARS-CoV-2 se caracteriza por una colección distinta de mutaciones y acumula cambios en el genoma que persisten mientras el virus pasa de persona a persona. Las variantes surgen a medida que el virus se replica, y eso sucede cuando existe gran circulación.

China. Centro de testeo en Beijing, una de las ciudades afectadas por el nuevo brote.

(GAO/AFP/DACHARY)


Cuando en diciembre de 2020 en la India se detectó la variante B.1.917, denominada Delta según la clasificación de la OMS, aún se desconocía la magnitud de su alcance.
Mariana Viegas, viróloga, investigadora del CONICET y coordinadora del Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV-2 (PAIS), el consorcio federal que junto con el Instituto Anlis-Malbrán monitorea y analiza las nuevas variantes y mutaciones del coronavirus, explica que «el virus se fue adaptando al ser humano y encontrando los cambios en su estructura que lo hacen replicarse aún mejor».
El virus se enfrenta hoy a nuevos escenarios: personas ya infectadas con distintos grados de inmunidad, con diferentes vacunas aplicadas e incluso con diferentes esquemas. «Ya no existe un ser humano naif», dice Viegas, y confirma que esa adaptación «hizo que surgieran las variantes y fueran más transmisibles. Es un virus adaptado a un nuevo huésped».
La especialista observa que prácticamente todo lo que circula en el mundo poco tiene que ver con las variantes de la primera ola y eso se debe a la evolución constante del virus. «No es que de golpe haya empezado a cambiar extremadamente», asegura la viróloga.
Desde Proyecto PAIS, muchos de cuyos integrantes son especialistas en evolución molecular, sostienen que el virus sigue mutando a la misma tasa desde que emergió en el humano. «No tiene grandes tasas de mutación, pero lo que sucede es que el humano nunca antes había tenido contacto con este virus, entonces pudo saltar a esta nueva especie, el humano, y empezó a circular sin ninguna restricción que tenga que ver con una respuesta inmune», explica Viegas y confirma que una de sus características es que, al transmitirse de célula a célula y de persona a persona, replica su genoma y esas copias tienen la capacidad de generar errores con, a su vez, poca capacidad de corrección, que se traducen en cambios en la estructura. «En la segunda ola respecto de la primera, el virus se fue adaptando al ser humano y encontrando los cambios que lo hacen replicarse aún mejor», sintetiza la especialista.

Neuquén. Las vacunas mostraron ser eficaces, pero pueden surgir otras mutaciones.

(TÉLAM)

En tiempo real
Como un experimento de laboratorio pero a escala mundial y en tiempo real, hoy la evolución del virus pone a prueba la capacidad de adaptación de las políticas sanitarias, que cambian en forma constante y a la par de las novedades que impone el ritmo de circulación viral y el surgimiento de las nuevas variantes.
Viegas advierte que «variantes van a emerger todo el tiempo y habrá virus con mutaciones, porque va a seguir adaptándose» y lo grafica de este modo: «Hay que pensar en la teoría de la evolución, en lo que se llama selección positiva: hay un cambio, si es favorable, se queda, se fija y sigue. Lo que pasa es que se da a una velocidad mucho mayor a lo que nosotros estamos acostumbrados a ver. Estamos viendo un experimento de evolución en tiempo real».
Hasta hoy son cuatro las variantes del coronavirus que tiene en alerta a la comunidad internacional y que, si siguen expandiéndose, pueden complicar la gestión de la pandemia. Argentina está entre los países que ya notificaron a la OMS la detección local de las variantes del SARS-CoV-2 Alpha (B.1.1.7 Reino Unido), Beta (B.1.351 Sudáfrica), Gamma (P.1 Manaos, Brasil) y Delta (B.1.617.2 India), que se caracterizan por una mayor capacidad de transmisión y que llevan la denominación de «variantes de preocupación», catalogadas de ese modo por el máximo organismo internacional de salud en función de las diferentes características de transmisibilidad asociadas con una mayor o menor severidad.
Para Martín Hojman, médico infectólogo y coordinador de la comisión de Uso Adecuado de Recursos de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), las variantes más preocupantes tienen demostrada una asociación con algunos cambios que son de importancia para la salud pública, como el aumento de la transmisión, o cambios perjudiciales en la epidemiología del COVID, como la mayor virulencia, y cambios en la presentación clínica». El profesional, además, alerta que en algunos casos pueden estar asociadas con «la disminución de eficacia de las medidas sociales de control y de las vacunas».
Ante este panorama que revela que mientras haya circulación podrán surgir nuevas variantes, la vigilancia epidemiológica es una herramienta fundamental: saber si la severidad de la enfermedad en las personas infectadas está relacionada con determinadas variantes y si sus características distintivas son preocupantes a tal punto que su transmisión pueda llegar a impactar en la estrategia sanitaria.
«La expansión de las variantes se da a través de la gente en un mundo globalizado donde hay viajes y traslados de personas entre fronteras y continentes», señala Hojman y resalta que las variantes originales fueron transmitidas por personas que se trasladaban de un lugar a otro. La consecuencia es un aumento de la transmisibilidad y, por ende, un aumento de casos. «Eso fue lo que causó las nuevas olas, en lugares con una inmunización determinada con variantes iniciales, aumentaron casos relacionados con las nuevas variantes», explica y sostiene que «al ser cepas más transmisibles y con posibilidad de escape de algún tipo de inmunidad, se empezaron a hacer prevalentes donde aparecieron y fueron trasladándose». Hojman subraya que las nuevas variantes «cambian paradigmas e ideas previas» y obligan a revisar lo actuado hasta ahora.
Para Viegas, la posibilidad de que surja una variante nueva en cualquier lugar existe en la medida en que el virus se replica y se transmite, y más probabilidades tiene de generar mutaciones y, en consecuencia, de crear variantes. «En un país donde la población no está totalmente vacunada y que a su vez tiene gran circulación viral con alta proporción de casos, existe la posibilidad de que el virus cambie, y obviamente la posibilidad de que surja una variante local», agrega y subraya que, más allá de que los casos en nuestro país tienden a la baja, «si no nos cuidamos corremos el riesgo de que el virus se siga transmitiendo, surjan variantes locales e incluso que las variantes que circulan localmente adquieran más mutaciones y sean más transmisibles o adquieran mutaciones que las hagan resistentes a las vacunas». Si bien es algo que hasta ahora se descarta, si el virus sigue mutando no hay certezas de que las vacunas puedan seguir siendo totalmente efectivas.

Orduna. «Sostener solidariamente el uso del barbijo, la distancia y el aire libre.»

Viegas. «Estamos viviendo un experimento de evolución en tiempo real.»

Hojman. «Las variantes cambian ideas previas y obligan a revisar lo actuado.»

Dominante y transmisible
«El mundo está experimentando en tiempo real cómo el virus continúa cambiando y volviéndose más contagioso», sostuvo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en rueda de prensa ante el avance de la variante Delta y ratificó lo que ya nadie pone en duda: si no se toman medidas excepcionales la película puede volver a repetirse.
La velocidad de la expansión de la variante Delta es tan acelerada que en España, por ejemplo, ya provocó la vuelta de nuevas restricciones cuando en muchas comunidades habían tomado incluso la decisión de dejar de usar tapabocas en lugares públicos.
En China el brote ya llegó a más de 20 ciudades y más de una docena de provincias y en los principales centros urbanos, incluido Beijing, se realizan testeos a millones de residentes, mientras se acordonan barrios residenciales y se proponen cuarentenas estrictas a los contactos de las personas infectadas.
Las medidas de control llegaron también a Sidney, donde cerca de 300 soldados de la Fuerza de Defensa Australiana fueron desplegados para reforzar las restricciones que se prevén hasta fines de agosto, con más de seis semanas de confinamiento durante las cuales los ciudadanos solo pueden abandonar sus casas para abastecerse de comida, hacer trabajos esenciales y por razones médicas.
Según aseguró la directora de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, Rochelle Walensky, durante una audiencia ante el comité de salud del Senado, la variante Delta representa ya el 83% de los casos secuenciados de COVID-19 en ese país y los porcentajes altos coinciden con las zonas donde las tasas de vacunación son menores. Israel también emitió nuevas restricciones en un intento por frenar el avance de la variante Delta y su ministro de Salud, Nitzan Horowitz, solicitó implementar en forma urgente el certificado de vacunación «Pase verde», que permite la entrada en varios establecimientos a aquellos que estén vacunados o recuperados.

Londres. Los viajes internacionales fueron la principal vía de propagación.

(LEAL-OLIVAS/AFP/DACHARY)

Medidas de control
Viegas confirma que «la variante Delta ha demostrado ser más transmisible con respecto a las otras variantes, pero lo bueno que mostró es que en los países donde hay gran porcentaje de población vacunada, la mortalidad no sube, es más transmisible pero no tendría ninguna implicación de más severidad». Sin embargo, si la variante ingresa a países donde no hay población vacunada, «es un peligro, no porque sea más mortal sino porque produce más casos al ser más transmisible en una población menos vacunada», enfatiza.
Con cada vez más casos registrados, en el país se refuerzan las medidas de control de fronteras, se amplían los testeos y se intensifica el rastreo de contactos y el control en los aislamientos, a la par que se apresura la inoculación de las segundas dosis para completar el esquema en la mayor cantidad de población posible antes de que la circulación de la variante Delta se convierta en comunitaria.
El infectólogo y asesor presidencial en la pandemia Tomás Orduna sostiene que «la expansión de Delta es bien diferente» y obliga a volver a pensar estrategias y no esperar a tener «algo que no se pueda controlar». «Hay que frenar antes», dice y repara en que si bien hay indicios de pocas muertes y muchos casos, «la infección llega tarde o temprano en aquellos que no se vacunaron». Por eso resalta la necesidad de «seguir pensando solidariamente el uso del barbijo, la distancia y el aire libre, que son tan importantes para doblegar la transmisión como las propias vacunas».
A la hora de implementar medidas estratégicas para contener el avance de la variante Delta, Orduna insiste en «limitar el ingreso y circulación de personas del exterior, que es donde se originan por ahora estas nuevas variantes; si se limita al máximo y quienes ingresan guardan los cuidados indicados como el autoaislamiento, baja mucho el riesgo».
«El tema –concluye– es tal vez, como siempre, no solo dictaminar las medidas sino instrumentar su cumplimiento».

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