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Crisis y movilización en Túnez

En una escalada de la crisis política, el presidente de Túnez, Kais Saied, destituyó al Gobierno y congeló los poderes del Parlamento, lo que hizo que multitudes salieran a las calles de la capital en su apoyo, pero sus opositores calificaron las medidas como un golpe de Estado. El presidente dijo que asumiría la autoridad ejecutiva con un nuevo primer ministro, en el mayor desafío hasta ahora a la constitución democrática de 2014 que divide los poderes entre el presidente, el primer ministro y el Parlamento. Los tunecinos se levantaron en una revolución en 2011 contra décadas de autocracia en el primer estallido de la llamada Primavera Árabe, e instalaron un sistema democrático que garantizó nuevas libertades y sorteó repetidas crisis. «Muchas personas fueron engañadas por la hipocresía, la traición y el robo de los derechos del pueblo», dijo Saied en un comunicado difundido por los medios de comunicación estatales. «Le advierto a cualquiera que piense en recurrir a las armas (…) y a quien dispare una bala, las fuerzas armadas responderán con balas», añadió.