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Desplazados de la tierra

En Cerro Poty, en el Bañado Sur de Asunción, Paraguay, decenas de familias de la etnia avá guaraní sobreviven desde hace años. «La vida es difícil aquí porque no hay trabajo ni apoyo del gobierno», cuenta Petrona Ruiz, responsable de la comunidad. Las migraciones forzosas, producto del hambre, la falta de servicio y la expansión de la frontera de la soja, tienen como destino principal la capital del país, donde terminan viviendo en las zonas más empobrecidas. «En Paraguay hay 112.000 indígenas y un 75% de ellos vive en situación de pobreza extrema», afirma Claudelina González, jefa de comunicación del Instituto Paraguayo del Indígena, (INDI). Mientras que el antropólogo paraguayo René Alfonso afirma tajante: «La deforestación y la expansión del monocultivo de soja están llevando a los pueblos a su desaparición. Estamos ante un etnocidio de los pueblos indígenas».

—Texto y fotos: Subcoop