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Días de fuego

El fuego ilumina los contornos de las cumbres cordobesas y la ceniza impregna el aire hasta volverlo irrespirable, mientras que, en los bosques nativos, los árboles ennegrecidos se empeñan en seguir en pie. Una imagen que se repite en toda la provincia de Córdoba, pero que no es nueva. En las últimas dos décadas, se quemaron más de 700.000 hectáreas de monte y bosque nativo, como en el paraje Quebrada de la Luna, en el valle de Punilla, que este año expulsó de sus casas a los vecinos del lugar. Los expertos sostienen que el 90% de los incendios forestales en el país están asociados con la actividad humana, intencional o no. En el caso cordobés, la repetición de estas catástrofes ambientales pone en evidencia, además, un «exceso de casualidad»: donde hubo fuego, hoy se yerguen emprendimientos inmobiliarios, agronegocios o explotaciones mineras.