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Rugby para la libertad

Entre las paredes grises donde se sitúa la Unidad 48 de la cárcel de San Martín se respira deporte. Allí, en 2009, nació Espartanos Rugby Club, un equipo conformado por reclusos que lograron paliar el duro encierro a través del juego. Bajo la conducción de Eduardo Oderigo, ex jugador del SIC que promovió la iniciativa, el conjunto espartano no solo aprendió las reglas del rugby sino también valores como la solidaridad  y el cuidado de la salud para perseguir objetivos colectivos. Con esas premisas, los avances y reconocimientos se multiplicaron: consiguieron  enfrentar a equipos tradicionales de Buenos Aires, estrenaron, este año, una moderna cancha de césped sintético en el penal, y hasta pudieron viajar a Roma para reunirse con el papa Francisco, quien destacó el proyecto por su carácter inclusivo. Los resultados positivos no se agotan ahí. Por Espartanos pasaron cerca de 500 presos, de los cuales una gran mayoría no reincidió en el delito tras recobrar la libertad.

Fotos: Eitan Abramovich/AFP/Dachary