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Alepo como centro del mundo

Las tropas del gobierno sirio están recuperando la ciudad de Jalab –más conocida como Alepo en el mundo occidental– que ha estado ocupada parcialmente por varios grupos armados opositores al presidente Bashar al Assad desde 2011.
En el contexto de una guerra civil con la intervención de fuerzas extranjeras en Siria, la batalla por Jalab es significativa. Su recuperación no es solo un triunfo de Assad, sino también de Rusia y la República Islámica de Irán que lo han sostenido contra fuerzas apoyadas por Turquía, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Arabia Saudita y Qatar, de manera oscilante y contradictoria.
La caída de Jalab plantea numerosos interrogantes para el futuro. En primer lugar, por supuesto, saber si de ahora en más Assad controlará el territorio de todo el país. En segundo lugar, saber qué pasará con las fuerzas rebeldes que sobrevivan. ¿Tendrán la capacidad de seguir combatiendo al gobierno o de realizar atentados espectaculares como sucede en Irak? ¿O habrá quien se sume a los que combaten en Irak, para sostener ciudades tomadas por Estado Islámico, más conocido por la sigla ISIS.
A diferencia de Al Qaeda, que no buscaba controlar un territorio sino atacar principalmente a Estados Unidos y algunos de sus aliados, el ISIS sí ha intentado consolidar una base para un futuro Estado en partes de Irak y Siria. Por esta razón, cuando pierde una ciudad intenta retomarla como se ha visto en Palmira y Raqqa, en Siria, y en Ramadi y Mosul en Irak. En este sentido, ISIS es mucho más poderoso que Al Qaeda porque tiene apoyo popular en algunas regiones, logró controlar importantes sitios durante bastante tiempo y reivindica atentados fuera del Oriente Medio como el de Berlín el 19 de diciembre.
Es decir que no será tan fácil destruirlo.