Mundo | PELAGIO CONDORI, LÍDER INDÍGENA

Caminos de hermandad boliviana

Desde el área de Descolonización y Despatriarcalización, remarca la importancia de consolidar el Estado plurinacional. Las lecciones del golpe de 2019.

Foto: Jorge Aloy

Nombrado por el Gobierno de Luis Arce, Pelagio Condori es vicepresidente de Descolonización y Despatriarcalización de Bolivia desde noviembre de 2020. Se trata de un órgano dependiente del Ministerio de Culturas, creado con el retorno de la democracia al país tras el golpe de Estado contra el entonces presidente y líder del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales. No parece casual el surgimiento de esta área, teniendo en cuenta las características violentas del golpe de Estado y sus efectos, no solo en el plano político y económico sino también cultural. «De todos los hechos suscitados en 2019 y los que han sucedido luego, accionamos con la idea de generar una cultura de la hermandad, una cultura de paz, porque al fin de cuentas todos somos iguales ante la ley. Ese pensamiento colonial que aún existe es discriminador, es racista y no comprende lo que significa un Estado plurinacional. Por eso el objetivo central es eliminar la discriminación y el racismo», dice Condori, de 38 años, en la charla que mantuvo con Acción, durante su visita a Argentina.
El actual viceministro nació en un hogar muy humilde, en el Municipio de Pocoata, en el Norte del Departamento de Potosí, y exhibe una larga trayectoria como líder indígena, siempre fiel a los principios y los valores del MAS.
–¿Qué sería Descolonizar y Despatriarcalizar?
–Con la llegada de Luis Arce al poder iniciamos la tarea de trabajar en la descolonización y la despatriarcalización para poder garantizar y consolidar un Estado plurinacional. Descolonización no significa retornar atrás, pero sí la idea de recuperar todos los valores, costumbres, pensamientos de nuestros ancestros. La despatriarcalización no tiene que ver solo con pensar en la igualdad entre hombres y mujeres, es pensar también en la relación entre la Madre Tierra y el ser humano, ya sea varón o mujer. Desde ese trabajo conjunto buscamos recuperar nuestra identidad cultural, investigar sobre nuestros patrimonios, ya sea material o inmaterial. Trabajar y rescatar las ideas que tienen que ver con nuestras prácticas en las 36 nacionalidades que tiene el Estado plurinacional. Porque sabemos que Bolivia es múltiple y es pluricultural.
–¿Cómo es posible dar esa batalla en un país en el que la derecha no reconoce los derechos de los pueblos indígenas?
–A la derecha no le gusta este tipo de gobierno como el que encabeza el hermano Luis Arce Catacora. No le gusta el socialismo, y es por eso que nuevamente busca rearticularse, al igual que en 2019, con medidas desestabilizadoras. Tienen ese pensamiento de ir generando otra vez las condiciones de un golpe de Estado. Sin embargo no lo conseguirán, vamos a continuar impulsando políticas sociales que den respuesta a las demandas del pueblo. Este tiempo no ha sido fácil. Con el golpe de Estado saquearon y desfalcaron el país. Reconstruirlo es una tarea complicada, aunque en estos 2 años de gobierno se ha reactivado Bolivia y se está estabilizando la situación económica.
–¿Cómo se inserta Bolivia en el nuevo escenario regional?
–Pensamos que son positivos estos cambios de gobierno, podemos acordar políticas para producir cambios a favor de las mayorías. Hay que trabajar en la articulación para avanzar, de lo contrario esa mirada colonial que existe en varias naciones de la región va a ir destruyendo el desarrollo, sobre todo el de los pueblos indígenas. También intercambiar experiencias dado que Bolivia es un país plurinacional que comparte una visión con otras naciones del continente. Por eso, insisto, se trata de tejer lazos y generar una cultura de la hermandad entre todos y todas.
–En ese sentido, y teniendo en cuenta las señales positivas que parecería entregar hoy la región, ¿qué experiencia dejó el golpe de Estado en Bolivia?
–La experiencia del golpismo fue una enseñanza para las nuevas generaciones. Los jóvenes no se daban cuenta de la importancia del Proceso de Cambio que comenzó con Evo Morales. Hoy sí valoran lo que comenzó con ese proceso que tenía grandes diferencias con el golpe de Estado. Los jóvenes tomaron conciencia y actualmente muchos apoyan las políticas del MAS. Por ejemplo, pensando en mi generación, yo viví en una zona donde no había luz ni otros recursos básicos. En aquellos tiempos no conocía lo que era una carretera, no conocía lo que era tener un zapato. La vida era muy diferente con una moneda que era el dólar. Con la llegada del Proceso de Cambio, ese Proceso que llevó adelante el hermano Evo, a mi comunidad llegaron los caminos, llegó la energía –antes nos teníamos que arreglar con velas–, llegó la comunicación. El cambio fue grande y ese cambio muchos jóvenes no lo conocen.
–¿Qué desafíos son centrales desde su área?
–Debemos fortalecer este Gobierno y debemos, además, formar nuevos cuadros, nuevos líderes con una visión ideológica socialista. Desde una mirada despatriarcalizadora y descolonizadora, y articulados con otros Gobiernos de la región, debemos trabajar en la cultura, en la recuperación de los valores ancestrales de nuestros pueblos indígenas. Hoy tenemos conflictos sociales que impulsa la derecha, que buscará seguir desestabilizando. Sin embargo, continuaremos trabajando, desde nuestra identidad de pueblos indígenas que conoce lo que es la lucha social, en defensa no solo del presidente sino del Estado plurinacional de Bolivia.
–Se lo escucha optimista..
–Gracias a la conciencia de muchas bolivianas y bolivianos se recuperó la democracia. Nuestro actual presidente, en lo que respecta a las transformaciones que produjo el Proceso de Cambio, aportó en forma decisiva teniendo en cuenta que es economista y que acompañó al hermano Evo en su Gobierno. Hoy hemos puesto en marcha la economía y estamos en el camino de lograr la estabilidad. También el presidente ha restituido el Ministerio de las Culturas, y por eso hoy luchamos por un Estado plurinacional descolonizado y despatriarcalizado. Ese trabajo no es de la noche a la mañana pero tenemos una historia que nos avala.


Pablo Provitilo