Mundo | PRODUCCIÓN DE OPIO

De la lucha al negocio

Tras iniciar la invasión en Afganistán, EE.UU. se puso como objetivo erradicar la producción ilegal de opio en el país asiático, ya que constituía una jugosa fuente de ingreso de los talibanes y del terrorismo. Esa lucha, dijeron en Washington, sería fundamental para triunfar en la guerra e «instaurar una democracia».
Sin embargo, 20 años después de que EE.UU. pusiera los pies en suelo afgano, la producción de opio –la heroína es uno de sus derivados– creció exponencialmente: pasó de 74.000 hectáreas cultivadas en 2001 a 328.000 en 2019. El país es el máximo productor mundial de esa sustancia. En marzo, la ONU llamó a acabar con dicho negocio, ya que de lo contrario será muy difícil «lograr una paz duradera».