Mundo | UN AÑO DE BORIC

Las dos caras de Chile

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Ricardo Gotta

Mano dura y progresismo: un Gobierno que avala una ley que refuerza el poder policial e impone otra que reduce la semana laboral a 40 horas.

En acto. Boric junto a fuerzas de seguridad, el pasado 5 de abril. La inseguridad está en el centro de la agenda.

Foto: Télam

El cabo 2º Eugenio Nain Caniumil falleció el 30 de octubre de 2020 en un operativo en la comuna Padre Las Casas, región La Araucaní. El último 12 de octubre el sargento Carlos Retamal fue baleado en un procedimiento por una carrera de autos clandestina, en la comuna Melipilla. Dos muertes de Carabineros: en ambas, cierta prensa generó un rumor, jamás confirmado, sobre «asesinos mapuches»: no lo desmintieron cuando apresaron a los presuntos autores. Primera semana de abril. Madrugada del martes 4. El Senado aprobó el proyecto de ley Nain-Retamal. Sanción superexprés sustentada en tres extraños asesinatos de agentes (cabos Daniel Palma Yáñez y Alex Salazar; sargenta Rita Olivares), con similares características confusas de los anteriores casos, ahora con la versión borrosa de «mano de obra venezolana». Se la llama «ley de legítima defensa privilegiada»: a confesión de partes…Escasas horas antes de cumplir su primer año de mandato, Gabriel Boric celebró la promulgación de esa ley que otorga facultades extraordinarias a las fuerzas representadas por los Carabineros, ejecutores clave de la opresión pinochetista y, mucho más acá, de la represión a las masivas protestas del 2019. Quienes tiraron a los ojos y provocaron miles de no videntes. Un amplio espectro considera la norma como la habilitante oficial del «gatillo fácil». Segunda semana de abril. Madrugada del martes 11. La vocera presidencial Camila Amaranta Vallejo y la ministra de Trabajo, Jeanette Jara, presenciaban cómo Diputados convertía en ley un proyecto en el que tuvieron vital injerencia. Ahora lo impulsaba la legisladora Karol Cariola (del Partido Comunista, como ellas). Modifica el art. 22 del Código de Trabajo. Chile será el tercer país en la región, tras Venezuela y Ecuador, con una legislación que lleve las semanales laborales de 45 a 40 horas, una medida progresista que avala la OIT, contra la mayoría que mantiene las 48 horas. Escasas horas después de cumplir su primer año de mandato, Boric celebró la promulgación de la normativa, una de las promesas de campaña que sí muestra con orgullo. La ribera del Rio Mapocho explotaba de sol. En el renovado Parque de la Familia se instaló el escenario con el 40 gigante de fondo. «Estamos dando un paso en bienestar de trabajadores y trabajadoras», dijo durante el acto de promulgación. Dos caras del Chile de hoy. ¿O solo una?

De manual
«La legítima defensa privilegiada para un policía, que mate bajo ciertas circunstancias, advierte la feroz presión de ciudadanía y Parlamento por un proyecto señalado como desproporcional a la realidad del crimen. Se votó en tiempo récord, apoyado por izquierda y ultraderecha. Al mismo tiempo, se da luz verde a una ley progresista. Pero la “crisis de seguridad” toma la agenda pública y pone en jaque a un Gobierno que busca aire para desarrollar el proyecto político por el que fue electo», sentencia el periodista Lucas Cienfuentes. Boric, antes y después de asumir, integró el espectro que sostuvo con argumentación la urgencia de «refundar Carabineros». Hoy, como en tantos países de la región, la inseguridad penetra hondo en la agenda diaria, acicateada con fruición por fuerzas reaccionarias y medios hegemónicos. Agitan la «oleada de violencia con 4,6 homicidios por cada 100.000 habitantes».
Resultado de manual: ante la muerte de agentes, mano dura. O sea, permiso para «reforzar y proteger su función». Un cúmulo de 30 articulados que también sube penas por delitos contra la policía y que, en ciertos casos, permite pena perpetua. Ponen en blanco sobre negro una legislación que formará parte de la Carta Magna actual (la pinochetista que el voto popular impidió renovar: un intrincado camino que pertenece a otra historia). Una ley que para Rodrigo Bustos, de Amnistía Internacional Chile, «implica un enorme retroceso en materia de derechos humanos». Para el legislador Daniel Núñez hubo «intención de aprovechar el dolor. Una actitud canallesca. No debaten una ley que beneficie realmente a Carabineros y a la PDI». Fue votada por propios y extraños: no por Fabiola Andrea Campillai Rojas. Tiene 39 años, activó con fervor durante los estallidos de 2019. Pero la noche del 26 de noviembre, salió de su casa en San Bernardo hacia su trabajo en una fábrica de Carozzi. Una bomba lacrimógena disparada por el carabinero Patricio Maturana le impactó de lleno: pérdida de visión, gusto y olfato. En 2021 fue electa por Apruebo Dignidad como senadora por la Región Metropolitana. La primera no vidente. Votó contra la ley. Lo argumentó: «Puede darle impunidad a la persona que me disparó». Semanas después, ratifica: «Esta ley de gatillo fácil permite impunidad retroactiva. Qué le decimos, los senadores, a quienes perdieron familias, a los que están postrados por golpizas brutales. A todas las víctimas del estallido social que fueron mutiladas por Carabineros con armas supuestamente no letales. Ahora van a poder dispararlas».

40 horas
Tuvo 127 votos a favor, 14 en contra, 3 abstenciones. Se opuso la ultraderecha, encarnada en el Partido Republicano. Reduce la jornada semanal una hora en 2024, dos en 2026 y dos en 2028. También mejora otros derechos y sugiere la distribución semanal de cuatro días laborales y tres de descanso. Un proyecto en debate desde hace 6 años que tuvo gran resistencia: en su origen solo proponía pasar a 40 horas sin afectar la retribución de los trabajadores. Karla Varas Marchant, profesora de derecho del trabajo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, califica a la aprobada como una «legislación progresista, claro avance en la jornada laboral, incluso en lo que se conoce como las “especiales o excepcionales”, para sectores productivos que no logran ajustarse». Pero advierte: «Es mucho más compleja porque, a la vez, introduce flexibilidad laboral». En la original, el cómputo era semanal. En la actual se toman cuatro semanas y su promedio. Estipula un acuerdo individual empleador-empleado, una relación de fuerzas asimétricas: si le conviene, el patrón impondrá una semana de más de 40 horas. Varas Marchant explica: «Beneficia a los dueños, habilitados a fijar mayor horario, hasta 52 horas, en épocas de altas ventas (Navidad, por caso) y rebajar en otras. No solo genera incerteza sino perjuicio económicos a trabajadores: se acaban las horas extras o pagos especiales». La ley es apoyada por la CUT (la mayor central obrera en un contexto de baja sindicalización) para paliar el desempleo (8,6% en constante suba) y el trabajo informal (27%). La especialista laboral aclara: «Los grandes medios informan sobre las 40 horas y eso cae bien, es bien percibido por la ciudadanía. Pero otras cuestiones van saliendo y se renuevan las críticas, no solo de los sectores más autónomos del Gobierno». Los dos Chile. Lo resume el investigador José Salvador Cárcamo: «Expresa la contradicción de la sociedad chilena. Los carabineros, la institución más desprestigiada, hoy aparece como mártir. Lo logró la derecha en Chile, en una sociedad que juega esos consensos, por un lado y por el otro. Un reflejo de una renovación de la concertación». Lo asegura el propio Boric: «Necesitamos poder conversar y salir de las trincheras».

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