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El camino del profesor

Con 35 años, Gabriel Boric se convirtió en el presidente electo más joven de la historia del país. Del movimiento estudiantil al Palacio de la Moneda.

Santiago. Boric saluda tras su triunfo en segunda vuelta sobre el ultraderechista Kast.

AFP/DACHARY

¿Quién es Gabriel Boric? La pregunta impone dos certezas. Es el nuevo y más joven presidente electo en la historia de Chile. También aquel que detuvo en las urnas a José Antonio Kast, el candidato que siempre se identificó con el dictador Augusto Pinochet. A futuro habrá que ver si puede estar a la altura de la responsabilidad que le confió su pueblo. Llegó a Santiago desde el frío magallánico. Criado en el sur del país, nació en Punta Arenas el 11 de febrero de 1986. Se fogueó en la política desde la militancia estudiantil. Su árbol genealógico se nutre de dos ramas bien distintas. Una familia paterna de origen croata y una materna de raíces catalanas. Nunca se tituló de abogado, como se le atribuyó por error. Y lo cuenta sin rubor: «Me faltó el examen de grado y hacer la memoria», dice. En julio de 2018, cuando ni siquiera imaginaba llegar al Palacio de La Moneda, confesó que tampoco sentía esa profesión que había elegido.
Hizo campaña con un hit de León Gieco: «Los salieris de Charly». Él tenía apenas 6 años cuando el cantautor creó la canción: «Queremos ya un presidente joven/ Que ame la vida que enfrente la muerte/ La tuya, la mía, de un perro, de un gato/ De un árbol, de toda la gente…». La letra le cayó a medida en cada acto. En una elección donde el sufragio no era obligatorio, revirtió el resultado de la primera vuelta. Lo favoreció la alta participación popular: Chile pasó de 7.114.800 votantes a 8.338.086. Su 25,8% subió 30 puntos (55,9%) y de esa forma derrotó al político ultraderechista que sacó el 44,1%. El miedo al fascismo pudo más que el temor al comunismo. El PC trasandino es uno de los integrantes del frente que lideró: Aprueba Dignidad.
El profesor Boric, ya presidente electo, evocó una frase del socialista Salvador Allende en su primer discurso posterior a los comicios: «Los invito –como se invitara hace muchos años– a que vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada». El 4 de septiembre de 1970 el exmandatario había dicho lo mismo cuando lo eligieron. A diferencia de Kast, se propone acompañar el proceso constituyente que encabeza Elisa Loncón, la dirigente de origen mapuche. Su rival propuso en sus discursos lo contrario porque llamó a la Carta Magna que se discutirá como «la Constitución de los saqueos».
El hombre que sucederá al empresario Sebastián Piñera en el Gobierno ya marcó la cancha en algunos temas clave. Ubicado en la izquierda independiente, moderó su discurso en campaña, pero su trayectoria militante se nutre de ideas ecologistas, feministas y contrarias al fundamentalismo promercado: «Si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba», declaró en julio pasado. Se verá sobre la marcha si le da la relación de fuerzas para gravar con impuestos a los más ricos del país –como prometió– y si logra poner en pie el Estado de bienestar que pregonó en sus discursos.

Aire fresco
Se referencia en el movimiento estudiantil de 2011 que integró y que es refractario a la herencia de la dictadura. Fue su dirigente y después diputado por dos períodos consecutivos. Los expresidentes socialistas Ricardo Lagos (2000-2006) y Michelle Bachelet (2006-2010; 2014-2018) llamaron a votar por él. También figuras internacionales que veían en Kast a un político muy parecido a Jair Bolsonaro. De Joan Manuel Serrat a Viggo Mortensen y de Danny Glover a Costa-Gavras. Después de la primera vuelta, en la práctica pesaron más en su desempeño electoral los respaldos de varias fuerzas políticas: el socialismo, el Partido Demócrata Cristiano, el Ecologista Verde, el Humanista y otras formaciones menores.
Boric siempre ascendió sin detenerse en su camino hacia La Moneda. Le ganó las internas en la izquierda al candidato comunista Daniel Jadue por una diferencia de casi 20 puntos. Cuando perdió la primera vuelta no aparecía con nitidez como ganador en el balotaje. Pero subió otro escalón y ahora asumirá la presidencia del país en marzo próximo.
Lector compulsivo, prefiere la poesía y la historia a otros géneros literarios y temáticos. Su pareja es la politóloga Irina Karamanos desde hace dos años y medio, que ya anunció que quiere discutir el rol de la primera dama. Desde la recuperación de la democracia, Chile no vivía semejante bocanada de aire fresco. Tiene ahora una nueva oportunidad de alejarse un paso más de sus resabios pinochetistas.


Gustavo Veiga