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Enigmas tunecinos

La llegada al poder del conservador Kais Saied, electo presidente con más del 70% de los votos, reconfigura el panorama político de Túnez en virtud del perfil del mandatario y de los desafíos que tiene por delante. Jurista y profesor de Derecho Constitucional, el sucesor de Béji Caid Essebsi (falleció a los 92 años) arriba al Gobierno luego de derrotar al poderoso empresario Nabil Karoui sin una estructura partidaria que lo respalde y con principios que van desde su apoyo a la pena de muerte y el rechazo a la homosexualidad hasta su resistencia frente a la ley de igualdad de herencia que apunta a equiparar derechos entre hombres y mujeres. «Se abre una nueva página en la historia del país, nadie estará por encima de la ley», sostuvo el jurista, segundo presidente elegido por el voto desde la revolución de 2011, pionera del proceso conocido como «Primavera árabe». Pese al apoyo, en especial de los jóvenes, Saied enfrentará un escenario complejo: sin mayoría en un Parlamento dividido, deberá lidiar con la crisis económica, principal preocupación de los tunecinos, expresada en el crecimiento del desempleo y la inflación. Más difícil la tiene Karoui, adversario en las elecciones. Encarcelado durante la campaña por supuestos delitos de blanqueo de capitales y evasión fiscal, y liberado luego para participar de los comicios, dejó a su partido sin chances de formar un gobierno de coalición y deberá responder en la Justicia sobre los cargos por corrupción que se le imputan.


Saied. Con la bandera, luego del comicio. (Belaid / AFP / Dachary)