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Indignación irlandesa

La política de ajuste que promueven e imponen las autoridades europeas están elevando la popularidad de Sinn Fein. Varias encuestas indican que el histórico partido republicano y de izquierda irlandés ganaría las elecciones de 2016 y se convertiría en la principal fuerza del país. Liderado por Gerry Adams, está capitalizando el clima de fastidio generalizado y desplazó a la alianza de Fine Gael y el laborismo, al frente de un gobierno alineado con las recetas de austeridad, y a Fianna Fail, castigado por un electorado que lo asocia con el rescate del FMI y la UE. En medio de un clima de hartazgo social, no son pocos los medios que destacan las coincidencias entre el programa político de Sinn Fein, los de Syriza en Grecia y Podemos en España. El mismo Alexis Tsipras, flamante premier griego, señaló a la agrupación irlandesa como uno de los puntales de una «ola de izquierda», mientras que Adams apoyó su idea de convocar una conferencia sobre la deuda europea. Adams, preso político en los 70 durante el conflicto en Irlanda del Norte, arremetió contra los gobiernos europeos, en particular contra el irlandés, por alinearse con las élites económicas en contra de Grecia, en consonancia con las negociaciones de Syriza con la troika por la deuda griega.