Mundo | Bitácora

Inocente

«Cuando caminaba por el corredor de la muerte me guardaba las lágrimas y solo cuando me fui pude dejarlas salir», declaró Alfred Dewayne Brown al recuperar su libertad tras una década esperando la pena capital. Si no hubiera sido porque en 2014 se halló un documento que lo exoneraba de los dos homicidios que se le imputaban, y que los fiscales texanos habían ocultado, Brown habría sido ejecutado. Un registro telefónico fue tomado como prueba de inocencia por un tribunal de apelaciones que revocó su condena y ordenó repetir el juicio. El fallo llevó a que la fiscalía del condado de Harris retire los cargos.