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La Familia del Beitar

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El equipo usa camiseta amarilla y negra. Cuando su exdueño, el ruso-israelí Arkady Gaydamak, contrató a dos jugadores chechenos, Dzahabrail Kadiyev y Zaur Sadayev, y uno de ellos convirtió un gol, la barra brava del Beitar de Jerusalem (el Menorah) vació el estadio Teddy Kollek. Poco después hizo estallar una molotov en la puerta del vestuario. Se denomina La Familia. Muchos de sus integrantes pertenecen a la ultraderechista Lehava y vindican hechos violentos. Su aliento al equipo suele mixturarse con consignas como «muerte a los árabes» o «guerra». Hace unos años, en su anterior Gobierno, Netanyahu los saludó en público con un «Vamos Beitar». 
Una de las características de las protestas de las últimas semanas fue el modo masivo y pacífico. Se reprodujeron sin incidentes en Jerusalén, Haifa, Beersheva, Kiryat Shmona, Eliat, con especial repercusión en Tel Aviv, una ciudad ciertamente adversa al Gobierno. En un país de 10 millones de habitantes, cientos de miles tomaron las calles. El último domingo transitaron unos 600.000 por la calle Gaza, ruta a la Knesset, como se conoce al Parlamento israelí. Pero en el cruce de la autopista Ayalon hubo un enfrentamiento con defensores del Gobierno. Muchos fueron identificados como de La Familia. De inmediato entró en acción la policía con sus carros de asalto contra los ciudadanos que se niegan a la reforma. 
Horas después, el primer ministro decía que la frenaba para «evitar una guerra civil».

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