Mundo | Bitácora

Masacre en campaña


Infierno. Frente de la discoteca. (Raedle/Gina/AFP/Dachary)

 

Un ciudadano estadounidense de 29 años identificado como, Omar Mateen  asesinó a tiros a 50 personas e hirió a otras 53 en una discoteca gay de Orlando, el pasado 12 de junio. Se trató de la peor matanza en la historia de Estados Unidos y el mayor ataque terrorista desde los atentados a las Torres Gemelas, en 2001.
El autor de los disparos, abatido posteriormente por la policía local, había alabado al grupo terrorista Estado Islámico, aunque el presidente Barack Obama aclaró que aún no hay evidencias sobre las responsabilidades del hecho. El mandatario calificó a la masacre como «un acto de terror y de odio», a la vez que sostuvo que es «otra prueba sobre lo fácil que es para una persona conseguir un arma y atacar en un cine, una escuela o un boliche». Por su parte los aspirantes a la Casa Blanca, Donald Trump e Hillary Clinton, cruzaron acusaciones, sin apartarse de la campaña electoral. El candidato republicano dijo que tanto Obama como Hillary no usan la expresión «terrorismo radical islámico», por lo que deberían renunciar. En tanto la postulante demócrata señaló que lo importante es enfrentar al terrorismo y no, demonizar a una religión. Cabe señalar que Mateen había comprado legalmente el arma con que disparó a la multitud, un fusil AR-15.