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No hay regreso

Carteles. En el campamento de Unchiprang. (Sarkar / AFP / Dachary)

Pese al acuerdo alcanzado entre Myanmar y Bangladesh, el plan de repatriación de refugiados rohingyas debió ser suspendido por la negativa de sus miembros de regresar a la ex-Birmania. Su rechazo se vincula con que seguirán siendo privados de derechos y no recuperarán sus tierras al no obtener su ciudadanía. La Organización para las Naciones Unidas y organismos como Amnesty exhortaron al gobierno bengalí a eliminar la repatriación, dado que sería conducir a los integrantes de esta minoría musulmana «al ciclo de violaciones de derechos humanos que esta comunidad ha estado sufriendo por décadas». Más de 700.000 rohingyas debieron escapar de las acciones represivas del Ejército de Myanmar en agosto de 2017.