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Rebrote de armas

Temerosos de que se produzcan desbordes y caos por el brote de coronavirus, miles de estadounidenses desoyeron el llamado de algunos estados para quedarse en sus casas y abarrotaron las armerías. Los registros indican que durante marzo se vendieron un total de 1,9 millones de armas de fuego, el doble que el mes anterior y el segundo mayor pico de la historia. El diario The New York Times, uno de los más importantes, comparó la compra de armas en plena pandemia con la acumulación de papel higiénico o latas de alimentos no perecederos. Ante ese mismo periódico, el profesor de Derecho de la Universidad Estatal de Georgia, Timothy Lytton, evaluó que «la gente está nerviosa de que haya un cierto desorden civil que podría surgir si un gran número de personas enferman y un gran número de instituciones dejan de funcionar».
Muchos de los que se hicieron con armas salieron a las calles también para protestar contra las medidas de confinamiento que dispusieron diferentes estados. Así ocurrió en Michigan, donde decenas de manifestantes armados ingresaron al edificio del Capitolio estatal para exigir a la gobernadora demócrata, Gretchen Whitmer, que levante la cuarentena impuesta para hacer frente al coronavirus. El accionar de los movilizados contó con el aval del presidente Donald Trump, quien un día después del hecho escribió en Twitter: «¡LIBÉRATE MICHIGAN!».