Mundo | Bitácora

Reforma de fondo

Asunción. Masiva marcha campesina. (Duarte/AFP/Dachary)
 

Fueron pocas las horas de diferencia entre la marcha campesina para exigir la reforma agraria y la represión policial que terminó con la vida del militante liberal Aníbal Filártiga, durante la fuerte protesta por la enmienda constitucional que permitiría la relección presidencial. Durante una masiva movilización y acampe, labriegos de todo Paraguay advirtieron que «sin reforma agraria no hay paz». Mientras el gobierno de Cartes llama al diálogo, dado que la discusión por la enmienda se ubicó en el centro de la agenda, la demanda para terminar con la brutal desigualdad en la distribución de la tierra sigue en pie. Las organizaciones reclaman que se investiguen los 7,8 millones de hectáreas mal habidas durante la última dictadura. «¿Por qué las instituciones no investigan esto, exigen y luego reparten al pueblo para producir alimentos y posteriormente la industrialización?», se preguntó Teodolina Villalba, secretaria general de la Federación Nacional Campesina. La organización insiste en acusar al gobierno de desconocer esa cifra arrojada por la Comisión de la Verdad y emprender una política de despojo de las parcelas familiares en beneficio de sojeros y ganaderos.