Opinión

Pedro Brieger

Periodista

Castillo y el operativo desgaste

La situación crítica que atraviesa el gobierno de Pedro Castillo se parece a una comedia de enredos por la cantidad de veces que han tratado de destituirlo, aunque en realidad refleja la profunda crisis política que vive el Perú hace décadas. Castillo asumió la presidencia el 28 de julio de 2021 y desde el primer momento la derecha se propuso impedirle gobernar al maestro rural que sorprendió a propios y ajenos con su triunfo.
El objetivo es que no termine su mandato, o en su defecto que no pueda llevar adelante ninguno de los proyectos que anunció en su campaña electoral. A través del Parlamento y del aparato judicial –y el apoyo de los grandes medios de comunicación– se le ponen tantas trabas que ha debido cambiar ministro tras ministro para enfrentar cada una de las crisis. Los ministros no pueden funcionar porque enfrentan mociones de censura y se activa el Poder Judicial para denunciarlos provocando sus renuncias. De hecho, en 15 meses de gobierno cambió 74 ministros. Así no puede funcionar ningún Gobierno. Por otra parte, el Parlamento, con mayoría de partidos de derecha y extrema derecha, le pone obstáculos a todo. Es así que Castillo ni siquiera pudo viajar a México a una reunión de la Alianza del Pacífico porque el Parlamento no lo autorizó.
A cada presentación judicial en su contra el Gobierno debe responder con la formalidad del caso presentando tediosos escritos incomprensibles para la mayoría de la población que percibe que el Gobierno no tiene la capacidad para gobernar, lo que termina siendo cierto. Más allá de las propias dificultades de Castillo, su figura se erosiona día tras día.
La mezcla de persecución judicial, mediática y política con mociones de censura casi diarias alimenta el discurso antipolítica que crece a medida que no hay respuestas por parte de quienes gobiernan, no solo en el Perú. 
¿Podrá sostenerse Castillo? 

Foto: AFP Photo/Peruvian Presidency/Juan Carlos Guzmán