Opinión

Pedro Brieger

Periodista

Chile, tierra de sorpresas

El estallido social de octubre de 2019 abrió un ciclo político con tantas sorpresas que cuesta saber para dónde irá este país. Vale la pena recordar que apenas diez días antes del estallido, el presidente Sebastián Piñera se jactaba de que Chile era un oasis de estabilidad en una América Latina convulsionada. 
El resultado del plebiscito «de salida» donde se votó por aprobar o rechazar el texto de la nueva Constitución dejó sin palabras a todo el mundo. Nadie había vaticinado una victoria tan aplastante del «rechazo» con la diferencia de más de 20 puntos (61,8 a 38,1), ni propios ni ajenos. En el plebiscito «de entrada» –durante la gestión de Piñera– donde se votó para dar curso a la redacción de la nueva constitución, el 78,2% había votado a favor y apenas el 21,7% en contra.
La gran pregunta es qué pasó. La respuesta, como tantas veces, no es lineal ni unívoca. Pareciera que en Chile hoy prima el voto negativo. En octubre de 2019 se «votó» ocupando masivamente las calles contra el presidente Piñera. En 2021 se eligió a Gabriel Boric, pero gran parte del voto fue contra su oponente José A. Kast que encarnaba la extrema derecha vinculada a Pinochet. Y ahora, en gran medida, se votó contra el nuevo texto y contra Boric, que asumió hace apenas seis meses y heredó la crisis económica y social, y los efectos de la pandemia que todavía se sienten en la vida cotidiana. Esto quiere decir que el plebiscito no fue solamente un voto «ideológico» por anular o mantener la constitución redactada en 1980 durante la dictadura de Pinochet.
En un ciclo de derrotas desde 2019 la derecha chilena el 4 de septiembre se anotó una victoria. Ahora están envalentonados otra vez. Pero puede haber sorpresas.

Foto: Bernetti/AFP/Dachary