Opinión

Ezequiel Fernández Moores

Periodista

El deporte toma la palabra

Primero fue Steve Kerr, el técnico de Golden State Warriors que está jugando finales de la NBA contra Boston Celtics. Luego fue el turno de los Ravs de Tampa Bay y los Yankees de Nueva York, dos de los equipos más tradicionales del béisbol, «pasatiempo nacional» de los estadounidenses. Siguió Coco Gauf. La joven tenista negra de 18 años sumó su reclamo apenas horas después de coronarse como una de las finalistas más jóvenes en la historia de Roland Garros. Y, finalmente, protestó también la selección de fútbol de Estados Unidos, que jugó con brazaletes naranjas el amistoso que empató sin goles contra Uruguay, el domingo pasado en Kansas. Todos deportistas. Todos apoyando un mayor control de armas en su país, que lleva más de 220 tiroteos masivos solo en lo que va de 2022.
La proclama de Kerr, que además es el DT de la selección de básquet de Estados Unidos, se hizo viral («¿Cuándo vamos a hacer algo?», dijo). «Hay cosas que son más grandes que el béisbol», justificó luego Jason Zillo, dirigente de los Yankees. En sus redes sociales la franquicia dejó de enumerar records de jonrones y bateos y publicó en cambio las cifras escalofriantes de los tiroteos. Gauf aprovechó su triunfo en semifinales y, en el mensaje de rigor a la cámara de TV, escribió: «Paz. Terminar con la violencia armada». Los futbolistas fueron directos. «Nuestro activismo –dijeron– surge de la necesidad».
A ninguno le sale gratis. A Kerr, por ejemplo, lo señalan como responsable de la baja de algunos ratings de TV de la NBA. «La gente está cansada de que siempre politicen el deporte», acusan mensajes en las redes sociales. Laura Ingraham, una de las voces más poderosas de la cadena Fox News le dijo alguna vez a LeBron James que los deportistas debían «callarse y jugar» («shut up and play»). Sucedió en tiempos de Donald Trump, cuando cientos de deportistas se arrodillaron en señal de protesta por la brutalidad policial contra la población negra. Tiempos del «Black Lives Matter» (Las vidas negras importan). Protesta pionera de Colin Kaepernick, que terminó siendo expulsado del fútbol americano.
La corrección política obliga ahora a la patronal a no sancionar a los nuevos rebeldes. El país que vive en guerra, y que tiene la mayor población carcelaria del mundo, necesita que su deporte se limite a cumplir el rol de Disneylandia. Pero Estados Unidos también es el país de Muhammad Alí. El campeón de boxeo que fue condenado a prisión por negarse a combatir en Vietnam. Y que hoy es el mayor símbolo del deportista que se compromete con el tiempo que le toca vivir. Él marcó el camino.

Muhammad Alí. El exboxeador campeón del mundo se convirtió en un símbolo por su compromiso político.

NA