Opinión

Pedro Brieger

Periodista

Ecuador y sus dos mundos

Al recorrer las calles de Quito durante una protesta social se puede percibir con claridad la complicada relación entre los diversos sectores sociales y étnicos que existen en Ecuador. Nuevamente, la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) lideró una protesta con diez demandas básicas que reflejan los problemas que vive la gente más pobre del país. Hombres y mujeres indígenas de todas las regiones marcharon hacia la Asamblea Nacional en Quito para exigir que baje el precio del combustible y de los alimentos, entre otros reclamos que incluyen la protección de la tierra contra la extracción indiscriminada de los minerales. Son miles que muestran sus manos callosas de trabajar la tierra de sol a sol vestidos con sus ponchos y blusas multicolores. En muchos casos, su castellano precario es una clara muestra de la diversidad lingüística del país. Suelen marchar en silencio y no retroceden frente a la represión. Reculan y vuelven. No muy lejos de la Asamblea, en una zona donde abundan los restaurantes «étnicos» aparece el otro Ecuador. Allí hay hombres y mujeres estridentes montados en sus autos de alta gama y que calzan y visten las marcas último modelo. Sin pudor despotrican contra quienes les cortan las calles y no ocultan las expresiones racistas hacia los dirigentes indígenas que llegan a «su»  Quito. Los quieren fuera de la ciudad, donde no se los vea mientras cosechan las verduras, hortalizas y frutas que luego llegan al supermercado, a «sus» supermercados. Como si hubieran llegado por arte de magia. Aunque el Gobierno acepte algunas de las demandas de la CONAIE, la pregunta es si alguien logrará integrar estos dos mundos tan diferentes.
(Desde Quito)

LOMBEIDA/AFP/DACHARY