Opinión

Pedro Saborido

Escritor y humorista

El capitalismo, ¿una gran cábala?

Juan (le dicen «Cachi») está con su novia Adelina. Ambos tienen camisetas de El Provenir, histórico club de Gerli. Él tiene una libreta con anotaciones y le está dando unas indicaciones a Adelina, que tiene un sifón en sus manos.
–Vos sabés que El Porvenir es un club cuyo nombre es de origen anarquista. Vos sabés que yo soy de izquierda, formado cerca de gente del PC. Mi familia, básicamente. Pero aprendo mucho del capitalismo. Por eso te pido que hagas esto, lo que está en este papelito: 
15:22 hs: saludar a Mario que pasa por la vereda de enfrente y dejar caer accidentalmente un sifón. Cuidar que nadie esté pasando por abajo.
–Sí. Es lo que hice la vez pasada. Yo dejo caer el sifón, pero… ¿con eso alcanza?
–Tengo más cosas anotadas para que funcione la cábala, lo que se tiene que repetir. Tengo esto hasta ahora:
El escribano Damián Salaberry pone en velocidad 3 un turboventilador Liliana.
Un Fiat Duna a gas pasa por Sarmiento y Bustamante.
Un comunista (mi papá) se pone una remera chistosa que dice «Marx del Plata, la Feliz», donde se ven dos lobos marinos con la cara de Carl.
Un perro salta para agarrar en el aire un pedazo de milanesa que le arroja un adolescente en patineta.
Una chica le dice «quiero darte un beso» a un chico, mientras pasa una camioneta Ford F-100 anunciando por un altoparlante que compra cocinas viejas, muebles, roperos.
Una mujer de cincuenta y pico (mi prima Ale) canta «A mi manera», la versión de Frank Sinatra. Se tiene que cuidar de decir «maiiii ueeeeeiii», y no «maiiii…. bueeeeeeiiii», con «B», como le sale a veces.
300 personas en una terraza, después de un asado, bailan desenfrenadamente y hacen pogo escuchando a Martha Argerich tocando una sonata de Prokofiev, La siete, según pude deducir. Dos de esas personas bailan arriba de un tanque de agua, rompen la tapa y caen dentro del mismo sin sufrir heridas aunque sí dañando el mecanismo del flotante.

–Mira Cachi, lo veo difícil. ¿Toda esta gente va a repetir lo que estaban haciendo?
–Sí. Ya lo hablé con todos. Y ellos están buscando más gente. Cuantos más seamos los que repitamos, más cerca vamos a estar de repetir ese día.
–Bien. O sea que si repetimos todo esto, Caballotti puede volver a hacer un gol y así gana de nuevo El Porvenir.
–Por ahí no con gol de él. Pero alcanza con que gane El Porvenir.
–También sería bueno que juegue bien.
–Por supuesto. Pero no alcanza con los méritos propios. El destino es una rifa: hay que tener la mayor cantidad de números posibles.
–No sé… hago esto porque te quiero. Pero no creo mucho.
–Repetir funciona. Es científico. No es superstición. Toda la sociedad, el sistema, la vida, el capitalismo repite lo que hace. Por eso intentamos con esta cábala.
–Las cosas no suceden porque se repite algo.
–¡Síii! Por eso sabemos que pueden suceder, o se van a repetir. Es lo que aprendemos a hacer: a repetir. La experiencia y las tradiciones, lo que funciona. Todo es repetir, pensalo:
Si tocas PB en un ascensor, vas a planta baja.
Marcás un número de teléfono para hablar con tu cuñado. Marcando el mismo número otro día, vas a poder volver a hablar con tu cuñado.
Para poder comprar un Port Salut en el chino de la esquina, basta con volver a ir al chino de la esquina.
–¿Ves? De estos hay miles de ejemplos.
–Bueno, es verdad. Repetimos muchas cosas.
–Eso ya lo vio Gramsci: cuando Ford empezó a aplicar la producción de autos en serie, aprendió de la naturaleza y su repetición, de ver cómo cada hecho provocaba el mismo efecto. Y así armó la producción en serie: reducís costos, se acelera la producción, se aprende más rápido una tarea, porque es solo una parte de la factura de un producto. Todos repitiendo la parte que nos corresponde.
–Ay, Cachi, la vida es una cábala fordista.
–¡Claro! Vas a trabajar y repetís un rito: tomar un colectivo, entrar a un horario, hacer la misma tarea. Y después se repite otro rito, que es que te pagan el sueldo. Y vos vas al chino a comprar el Port Salut. Y nada cambia. Todo se vuelve a repetir. Así ellos controlan los destinos y el futuro. Todo es una cábala.
–¿Y si no repetimos?
–Cuando no repetimos, experimentamos. Y cuando hay experimento hay incertidumbre. Vas de nuevo al McDonald’s porque sabés qué gusto tiene. Es como una cábala: repetís algo para que suceda lo mismo.
–Pero el universo es mucho más grande. Y pasan cosas, como la pandemia.
–Sí, pero se volvió a repetir algo: hicieron una vacuna. La cábala fue esa. Y ahora repetimos salir de nuevo a la calle, a repetir lo que hacíamos antes.
–Bien. Aprendamos de Henry Ford entonces. Si el universo es una coreografía de causas y efectos, una gran máquina que se controla y se regula con acciones, quién te dice: repitiendo determinados movimientos, podemos lograr que se repitan las cosas.
–¿Vas a dejar caer el sifón?
–Sí, Cachi, voy a dejar caer el sifón desde el balcón. Por eso soy hincha de El Porvenir.
–Así es. Porque aquellos fundadores anarquistas, y lo digo a pesar de ser hijo de comunistas, no se resignaban a que el futuro sea solo azar o determinación de los poderosos, sino que querían que El Porvenir sea luminoso y feliz para todos.
–Excelente. Le voy a decir a las chicas del club que se sumen a esta cábala. Y que después hagamos un cantito que hable del «pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad». Aunque va a ser difícil encontrar algo que rime con Gramsci.
–Alguna rima vamos a encontrar. Tené fe. 

Patricio Oliver