Opinión

Horacio Aizicovich

Dirigente cooperativista

El mercado en las aulas

Mientras la comunidad educativa aún no sale del asombro por las tareas de trabajo gratuito que tendrán que realizar en empresas privadas los estudiantes de secundaria de las escuelas porteñas, el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta anuncia la incorporación de un insólito programa promercado: el dictado de clases sobre educación financiera en escuelas públicas. 
El claro propósito privatista de la educación de esta medida de cuño neoliberal se verifica en que estas clases serán dictadas en su totalidad por firmas privadas del sector financiero digital, en sus ámbitos y fuera de las escuelas. Se menciona como participantes al banco digital Ualá, Mercado Libre, la Cámara de Fintech de Argentina, Mujer Financiera, Ripio y Balanz, entre otras.
Según la versión oficial, entre los temas a dictar está la importancia de la educación y buenos hábitos financieros, presupuesto personal y familiar, consumo responsable, plan de ahorro, billeteras electrónicas y criptomonedas, productos de crédito y «reglas de oro para tus finanzas».
La intromisión en la educación pública de empresas privadas y ONG no es algo nuevo, pero sí es novedoso cómo profundizaron su accionar durante la administración macrista. Desde hace años intentan incidir en la orientación de las políticas públicas. Esto se manifiesta en una idea estructural: las escuelas tienen que formar en función de las demandas de un mundo competitivo.
El propósito de formación competitiva y especulativa para los estudiantes de ultimo año de las secundarias porteñas contrasta con el programa de educación e inclusión financiera, de carácter público y universal, que ofrece el Banco Central de la República Argentina. En ese programa se desarrollan conceptos financieros esenciales, tales como cuenta gratuita universal, cuentas de seguridad social, billetera virtual, cómo utilizar la banca internet, beneficios de usar menos efectivo, cuidado y recuperación de claves, entre otros. Y se dan a conocer los derechos para consumidoras y consumidores financieros y las brechas de genero en el acceso a los servicios y productos, así como la importancia de la inclusión financiera para reducir estas brechas.
El Gobierno porteño prefiere abrirle este campo de oportunidades a las empresas privadas digitales con un potencial mercado de bancarización de 30.000 estudiantes del ultimo año.
Enfrentar esta medida es parte de la batalla cultural, tanto en el campo educativo como ideológico, y a través de alternativas inclusivas y democratizantes, es posible contribuir a formar ciudadanos con criterios y compromiso social, una base a futuro para la consolidación de nuestra soberanía económica.

Atendido por sus dueños. Para los alumnos porteños, clases de educación financiera dictadas por representantes de empresas del sector digital.

NA