Opinión

Pedro Brieger

Periodista

La cumbre del papelón

Realizada en Los Ángeles, la IX Cumbre de las Américas que organizó Estados Unidos fue un papelón mayúsculo para el Gobierno de Joe Biden. Antes, durante y después de la misma se habló poco y nada de propuestas y mucho de la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela, y la ausencia de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México.
Tal vez esta Cumbre sea un punto de inflexión en las relaciones de América Latina con Estados Unidos en momentos en que la Casa Blanca no tiene una agenda por la positiva y su discurso se centra en impedir –sin éxito– que China estreche sus vínculos con la región. A nadie se le escapa que la mayoría de los Gobiernos de la región prefieren el «modo de vida americano», pero la política China es menos ideológica y más pragmática.
Las diferentes resoluciones de la Cumbre son un cúmulo de vaguedades sin propuestas concretas. Es más, la falta de propuestas para un tema tan sensible como la llegada de miles de migrantes por la frontera mexicana no deja de llamar la atención. Por eso, tampoco es casual que se ausentaran los presidentes de México, El Salvador, Guatemala y Honduras, los principales interesados en resolver esta cuestión que los involucra directamente.
Días antes de la Cumbre, Dan Restrepo publicó un artículo en el diario Los Angeles Times bajo el sugestivo título «Por qué no necesitamos nunca más una Cumbre de las Américas». Restrepo fue asistente de Barack Obama para «el hemisferio occidental» y coordinó su participación en dos de las Cumbres y concluye que las Cumbres no han logrado avanzar los intereses de los Estados Unidos y que tampoco sirven para reforzar los vínculos con la región. Biden en su discurso mencionó que percibía «el espíritu de la primera Cumbre en 1994», pero olvidó un detalle: que en el año 2005 en la Cumbre de Mar del Plata se les dijo que su proyecto era inviable.

Biden. Discurso de apertura del presidente de EE.UU en Los Ángeles, sede de la reunión.

AFP