Opinión | A fondo

La gesta de la cooperativa del hotel Bauen

(Foto: Jorge Aloy)
 

Transcurridos catorce años, los trabajadores del Bauen, sostenidos en una voluntad inquebrantable, en su fuerte convicción ideológica y el apego a su proyecto social, iniciaron una gesta que aún se mantiene viva. Recientemente, tras el veto del presidente Mauricio Macri a la ley de expropiación aprobada por ambas cámaras presentada por el diputado nacional Carlos Heller –que asimiló las iniciativas de otros legisladores–, los trabajadores decidieron volver al Congreso Nacional a insistir nuevamente con la ley.
Una vez más lo hicieron en un escenario en el que estaban en situación de vulnerabilidad y sujetos a una inminente orden de desalojo previsto para el 19 de abril pasado. Hace pocos días, la Sala C de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Ciudad de Buenos Aires dio lugar al recurso de queja presentado por la cooperativa, suspendiendo provisoriamente el lanzamiento por decisión unánime.
Frente a una dinámica tan dura y espinosa de los acontecimientos que jalonan esta histórica lucha de catorce años, surge un interrogante: ¿cuál es la razón última que los ha sostenido? La respuesta es clara y segura: la firme convicción de que su colectivo social, nucleado con un sentido cooperativo y consciente que ha logrado sostener un servicio eficiente a la comunidad, será respetado y valorado por la sociedad. Desde esa fuerza han logrado interpelar a núcleos culturales, sindicales, cooperativos y políticos para que su causa sea decididamente apoyada y defendida.
El Bauen fue edificado con créditos otorgados por el Estado nacional entre 1977 y 1978 (durante la última dictadura cívico-militar). Ese dinero nunca fue devuelto por los empresarios que construyeron el hotel, quienes lo cerraron y abandonaron en 2001, dejando en la calle a más de 130 familias. En 2003 los trabajadores lo recuperaron, pusieron en marcha el proceso productivo y desde entonces lo gestionan. A poco de andar, la cooperativa fue asumiendo las implicancias del paso de un modelo de trabajo propio de una empresa capitalista, cuyo objeto social es la maximización de ganancias, a otro sistema basado en el opuesto ideológico: la cooperación y la solidaridad como motor y estímulo para producir. Hoy, esta originalísima experiencia cooperativa se ha transformado en un ícono de la sociedad porteña.
La ley de expropiación, aprobada por el Parlamento y luego vetada por el presidente, es taxativa en un punto fundamental: la suma que deberá abonarse en cumplimiento del proceso de expropiación será cancelada total o parcialmente según la correspondiente tasación, con los créditos que el Estado Nacional posee de los antiguos dueños, en virtud de los préstamos contraídos por estos y no abonados. Este punto se inspira en un concepto básico: sería un verdadero contrasentido que el Estado nacional renuncie a recuperar sus préstamos.
En la ley, el Estado se compromete a ceder en comodato los bienes expropiados a la Cooperativa de Trabajo Buenos Aires, integrada por los trabajadores del Bauen.
En contraprestación, la cooperativa desarrollará en sus instalaciones prácticas educativas relacionadas con oficios vinculados con la hotelería y establecerá convenios con universidades públicas, gobiernos provinciales e instituciones sociales, destinando para esos fines el 30% de sus plazas. El turismo social será otro de los objetivos a desarrollar.
En la actualidad ya se despliegan acuerdos con provincias para que se alojen personas que deben recibir tratamientos médicos en nuestra ciudad. La vocación de brindar un servicio a la comunidad, a la vez que se nutre de ella, se viene realizando desde los inicios de la cooperativa y forma parte de su objeto social.
Todos los sectores democráticos del ámbito solidario continuaremos apoyando a los trabajadores cooperativistas en esta noble lucha. El Congreso Nacional otra vez tiene la palabra. Se deberán juntar dos tercios de los votos para dejar sin efecto el veto presidencial.
Un nuevo desafío para los trabajadores de la cooperativa del Bauen, que una vez más serán acompañados por la mayoría de la sociedad democrática.