Opinión

Pedro Brieger

Periodista

Las trampas de Bolsonaro

Lula Da Silvia volvió a la presidencia sin que hubiera un gigantesco festejo en las calles como se lo merecía después de haber sido encarcelado y proscripto para las elecciones de 2018 que ganó Jair Bolsonaro. Asume en un clima enrarecido por las amenazas terroristas de los seguidores del expresidente y porque el «bolsonarismo» es un fenómeno extremista novedoso de la política brasileña contemporánea. Cuando Lula asumió por primera vez el 1 de enero de 2003 sabía que debía lidiar con los sectores tradicionales que le pondrían miles de piedras en el camino. Ahora la situación es más complicada porque Lula llega al poder después de cuatro años de gobierno de Bolsonaro que comenzó a construir un movimiento de masas mesiánico que ni siquiera reconoció su triunfo. A semejanza de su ídolo Donald Trump, cuando sus seguidores cruzaron la línea con actos terroristas, Bolsonaro intentó lavarse las manos como si sus dichos no hubieran contribuido a crear un clima de caos y violencia.
Si bien Bolsonaro dejó el país dos días antes del traspaso de mando, sus seguidores ya han dicho que harán lo imposible para que Lula no pueda gobernar. Resta saber cómo actuarán en el Congreso, donde tienen la bancada más numerosa en la Cámara de Diputados, en la actitud de sus 14 gobernadores (que incluye los Estados de San Pablo, Rio de Janeiro y Mina Gerais), y en las calles. La primera señal la dieron los días previos a la asunción con la colocación de un artefacto explosivo en Brasilia que motivó estrechar las medidas de seguridad evitando que más gente saliera a festejar.
Sin embargo, Da Silva tiene mucha experiencia, es conocido por su habilidad para negociar con otras fuerzas políticas y es reconocido y respetado a nivel mundial. Por otra parte, el contexto latinoamericano parece más favorable si se toma en cuenta que ahora también Colombia y México están gobernados por presidentes amigos. La gran pregunta es si Bolsonaro tendrá la capacidad para preparar otras trampas.

Amenaza. Militantes bolsonaristas armaron campamentos para pedir la intervención de los militares. 

Foto: NA