Opinión

Pedro Brieger

Periodista

Lula elegido en Europa

Se lo ve con fuerza y entusiasmado. Lula está de regreso y a sus 76 años dice que tiene la energía de un joven de 30. Y de verdad que lo parece cuando se lo mira de cerca.
Lula realizó una gira por Bélgica, Alemania, Francia y España; habló ante el Parlamento europeo y fue recibido por los presidentes Emmanuel Macron y Pedro Sánchez como un verdadero jefe de Estado. En España, además, participó de un foro junto con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que no se cansó de elogiarlo y presentarlo como «el maestro de la lucha contra la desigualdad» y pieza clave de una nueva era progresista en Latinoamérica.
En el foro de Madrid dejó de lado los papeles que tenía como guía de su discurso y comenzó a hablar y gestionar como si estuviera en un gran acto electoral. Y allí es donde aparece el gigantesco líder popular que entusiasma cuando plantea que hay que reconquistar el gobierno y ubicar a Brasil otra vez como potencia mundial.
Gran parte de sus discursos y entrevistas en Europa giraron alrededor del problema del hambre que existe en tantos países y especialmente en Brasil. Lula repite una y otra vez la palabra «fome» (hambre en portugués) mientras hilvana su propia historia de niño pobre con la actualidad de un mundo desigual dominado por las algunas potencias. Por eso cuestiona también el orden mundial surgido después de la Segunda Guerra para lanzar la convocatoria a un nuevo acuerdo global que incluya a países como Brasil y la India.
Lula todavía no lanzó formalmente su candidatura porque es consciente de que tendrá que tejer alianzas para derrotar a Bolsonaro que aún cuenta con una base de apoyo importante. Queda menos de un año para las elecciones y ya lo reciben como si fuera presidente. Todo el mundo sabe que el traje no le queda grande.

AFP PHOTO/LA MONCLOA/BORJA PUIG DE LA BELLACASA