Opinión | A fondo

Proyecto estratégico para la dependencia

Club de amigos. Cumbre presidencial de la Alianza del Pacífico. Argentina ya es país observador. (Alianza del Pacífico)

 

El gobierno nacional avanza con su agenda de liberalización financiera y comercial que impacta negativamente sobre un gran número de pymes que están expuestas al ingreso de productos importados.
El sentido estratégico de esta vieja política, que quieren mostrar como nueva, no es insertarnos en el mundo, sino favorecer al capital privado concentrado, local y transnacional. En esto no avanzan con una lógica de prueba y error, saben exactamente lo que hacen.
Abrirse al mundo cuando el crecimiento y el comercio de la economía mundial tiende a ser cada vez menor es una apuesta segura a la desarticulación del tejido industrial y a la pérdida de puestos de trabajo, porque se hace cada vez más difícil colocar nuestra producción afuera y los países industrializados están ávidos de nuevos mercados. La Organización Mundial del Comercio acaba de manifestar que «hubo un aumento preocupante en el número de medidas restrictivas impuestas». Pero mientras los países desarrollados se blindan para proteger su industria, aquí se acaba de anunciar la vuelta del sistema «puerta a puerta», para comprar por correo productos del exterior.
El Secretario de Comercio, Miguel Braun sostuvo que: «La única manera de recuperar el tejido social en la Argentina es el desarrollo y esto se logra con muchas inversiones, con una industria nacional fuerte y con una integración inteligente con el mundo. Es que nuestro objetivo es cuidar el empleo». ¿Pero acaso no sabe que el flujo de la tan mentada inversión externa directa se contrajo en la región un 9% durante 2015, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)?
Así, sin demanda ni inversión externa, ¿cuáles serán los motores que nos llevarán al crecimiento y a la «pobreza cero»?, máxime considerando el achicamiento de la demanda interna, una consecuencia de la caída de los ingresos reales de la población.
Por otro lado, el gobierno busca desesperadamente integrarse a los principales centros de poder global. La Alianza del Pacífico, conformada por México, Chile, Perú y Colombia, es crucial para ello. No por las potencialidades que reviste en términos de comercio, sino porque es una conexión directa con el NAFTA (acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México). Pero el MERCOSUR  impide negociar de forma individual con otros bloques. Por ahora lo están tensionando para cerrar tratados de libre comercio con E.UU. y Europa, pero si es necesario están dispuestos a romperlo para avanzar en ese sentido.
La subordinación de la Argentina a los centros de poder global es una decisión que está en curso, anunciada por el presidente Mauricio Macri cuando dijo que el «gran desafío es pasar de ser el granero del mundo a ser el supermercado del mundo». El mandatario prometió además que terminará su mandato con «fabricas de pasta y galletitas por todo el país».Un patrón de especialización muy pobre, de poco valor agregado, que nos obliga a importar bienes industriales y tecnología. Con este estilo de integración, ni siquiera nos aseguramos que compren nuestros productos, tal como se ve en la reticencia de la UE a incluir en los acuerdos a los bienes agrícolas (incluido el biodiesel).
Esta es la punta de un inmenso iceberg que no solo afectará la coyuntura y el mediano plazo, sino que también amenaza seriamente las posibilidades de desarrollo económico y social de la mayoría de los habitantes de nuestro país. Una herencia que pesará sobre los futuros gobiernos y generaciones ya que esos acuerdos luego constituyen verdaderas trabas para la implementación de políticas autónomas.
Hay que redoblar las fuerzas, participar, ganar las calles y trabajar sin descanso para evitar que nuestro país se encamine hacia una integración tan negativa para las mayorías populares. Se llame ALCA o tenga otro nombre, el proyecto es el mismo, nos quieren pobres, subdesarrollados y sin industrias, así será mas fácil dominarnos y llevarse los inmensos recursos con que cuenta nuestro territorio.