Opinión

Ricardo Sapei

Vicepresidente primero de Banco Credicoop

Una gestión compartida

El Banco Credicoop nace como consecuencia de una obligación generada por la Ley de Entidades Financieras N° 21526 (aún vigente), sancionada por la dictadura cívico-militar en el año 1977. Esta ley imponía restricciones al funcionamiento de las cajas de crédito cooperativas, que habían cumplido durante décadas una importante labor como herramienta de desarrollo de pequeñas comunidades, de pymes y de personas. Por esa normativa, debieron transformarse en bancos cooperativos.
Y así, el 19 de marzo de 1979, comenzó a funcionar el Banco Credicoop, como producto de la integración de 44 cajas de crédito cooperativas de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, luego de un período de dudas y discusiones. Surgían algunas cuestiones de importancia. Cada caja de crédito tenía su propio consejo de administración y, como banco, pasaría a depender de un consejo centralizado. ¿Cómo se sostendría el sentido de pertenencia de los asociados/as de cada barrio, o de cada pueblo? ¿Cómo se podía generar la participación del asociado/a en la gestión, cuestión crucial, que hace a la esencia del modelo cooperativo?
Surgió entonces como respuesta, relevante por su importancia y por el resultado generado, la figura de las Comisiones de Asociados, una por cada filial/distrito electoral, integrada por asociados/as inscriptos en el padrón respectivo. Cada Comisión de Asociados designa un presidente y un vicepresidente y se conforma con el siguiente esquema: Núcleo de la Filial, Secretaría de Actas, Secretaría de Acuerdos Crediticios y Mora, Secretaría de Conservación y Mantenimiento Edilicio, Secretaría de Educación Cooperativa, Secretaría de Gestión de la Empresa Cooperativa y el Comité de Autocontrol y Seguimiento del Plan Integral de Gestión. Cada uno de estos órganos de funcionamiento se integra con dirigentes y funcionarios o integrantes del personal, llevando a la práctica la integralidad de la gestión.
Estas Comisiones de Asociados constituyen el órgano básico de participación del asociado/a en la gestión, a partir del cumplimiento del Modelo Integral de Gestión, del Plan de Gestión, y de las pautas fijadas para su funcionamiento por el Consejo de Administración, bajo el concepto de participación plena y pertinente. El sentido de pertenencia, el sentirnos efectivamente asociados/as y no clientes, motoriza la actividad de las Comisiones y sus Secretarías, donde se desarrollan las formas más concretas de gestión. Todas las resoluciones crediticias requieren participación de las Secretarías de cada filial, toda la actividad institucional se realiza desde las filiales, así como el control de gastos, del cumplimiento del Plan Integral de Gestión, el vínculo con los asociados/as, entidades, organizaciones sociales, entre otros. Constituyen una herramienta fundamental para la participación efectiva de nuestro activo societario, la difusión de nuestro modelo de gestión y de la visión del tipo de sociedad que, a partir de nuestra concepción humanista y solidaria, queremos construir.
Asumimos, desde la fundación del banco, el desafío de demostrar que democracia y eficiencia no eran términos incompatibles y que principios y valores distintos del fin de lucro podían ser motorizadores de actividades económicas en la comunidad. Hoy, claramente, podemos decir que lo hemos logrado. Las Comisiones de Asociados jugaron un rol fundamental en la gestión de nuestra cooperativa y su permanente desarrollo y fortalecimiento será necesario para seguir construyendo solidaridad.

Horacio Paone