Economía | PROGRAMA DE IMPULSO TAMBERO

Buena leche

Más de 8.100 establecimientos pequeños y medianos, mayormente de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, recibirán subsidios del Gobierno nacional para paliar los efectos de la sequía.

Universo. El programa está destinado a darle respuesta a un 79% de los productores de los 10.300 tambos del país.

Foto: Matías Sarlo

El ministro de Economía, Sergio Massa, presentó días atrás en la ciudad cordobesa de Villa María el Programa de Impulso Tambero, que demandará una inversión de 9.160 millones de pesos, con miras al fortalecimiento de esos productores. Massa destacó que el año pasado, a pesar de la crisis, se batió el récord de exportación de leche con envíos de 370.000 toneladas por 1.700 millones de dólares, y que además «se llegó al segundo récord de la historia en materia de producción». El titular de la cartera de Economía admitió, sin embargo, que esos resultados alentadores se ven limitados en la coyuntura frente al fenómeno de La Niña (caracterizado por muy bajas precipitaciones). Por lo pronto, en la primera semana de 2023 un 54% de la superficie agrícola del país padecía distintos grados de sequía (todavía «moderada» para un 22,1%, pero «excepcional» para un 11,5% y «extrema» para un 7,4%), según el Sistema de Información Sobre Sequías para el Sur de Sudamérica (Sissa). 
El Programa oficial otorgará una suma fija en pesos por litro de leche durante cuatro meses, de acuerdo con dos estratos: aquellos que hayan comercializado hasta 1.500 litros por día recibirán 15 pesos por litro, mientras quienes hayan vendido entre 1.501 y 5.000 litros diarios percibirán 10 por litro. El monto máximo de compensación será de 600.000 pesos mensuales por productor, con lo cual se compensará el promedio mensual de litros de leche vendida entre los meses de octubre de 2021 y septiembre de 2022, de acuerdo a información oficial.

Sector cooperativo
La presentación del programa se realizó en la ciudad cordobesa de Villa María, desde donde el ministro Massa ponderó al sector del cooperativismo. «Son la suma de esfuerzos de individualidades para conseguir un mejor resultado y, además, los que reinvierten y arriesgan año tras año. No la llevan fuera del país ni la guardan debajo del colchón, la reinvierten», resaltó. Justificó luego la ayuda al sector, en razón de que enfrenta dificultades relacionadas con la alimentación del ganado. «El Programa Impulso Tambero permite devolverle a la actividad la mitad de lo que paga el sector en retenciones», sintetizó.
El secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, reconoció por su parte que «la situación que están pasando los tamberos es crítica debido a los tres años de sequía porque se agotan las reservas forrajeras para alimentar los rodeos, se quedan sin pasturas y hay serios problemas para conseguir ese forraje». Los funcionarios del área destacan que el aporte estatal permitirá sostener la capacidad productiva durante los próximos cuatro meses, y asegurar la fluidez de la enorme cadena que abastece a los consumidores nacionales.
Otra línea paralela de apoyo, dirigida a productores porcinos y avícolas, por 3.500 millones de pesos, se implementó a través del Programa Fortalecimiento Productivo Argentino. En este caso, el objetivo es compensar la diferencia de precios que debieron afrontar en la compra de poroto de soja, sus subproductos o alimento, con un monto de 30.000 pesos por tonelada de la oleaginosa.
El director nacional de Lechería, Arturo Videla, dijo en tanto que se están evaluando futuras iniciativas de ayuda al sector ganadero, como, por ejemplo, una modificación en las retenciones a la exportación de leche en polvo, o líneas de financiamiento especifico. Videla explicó que el Programa nacional busca equilibrar la situación de los tambos, luego de medidas como el «Dólar soja 1 y 2», que impactaron en la estructura de costos de alimentación y de alquiler.
Se refirió, en ese marco, al incremento de los precios internos de la oleaginosa, que derivó en aumentos en los alimentos de las vacas, como los balanceados y pellets de soja, a lo que se suma el encarecimiento del arrendamiento. «Muchas de las tierras donde se desarrolla la actividad lechera es alquilada por los productores que pagan en el equivalente de quintales de soja», detalló. En el actual escenario de sequía y de suba de costos, remarcó Videla, el subsidio gubernamental «está destinado a darle respuesta a un 79% de los productores de los 10.300 tambos que tiene la lechería argentina». Los productores que están en un volumen superior a los 5.000 litros, agregó, «tienen otra escala y otras capacidades para sortear este tipo de coyuntura, además de estar generalmente en una franja de precios diferenciada de este segmento de pequeños y medianos productores». Videla negó, por otra parte, que hayan cerrado 400 tambos, como afirmó recientemente la Mesa de Enlace. «No es lo que vemos en nuestros números, en los datos del Senasa o cuando vamos al territorio. Este año se inauguraron muchos tambos, algunos de muchísima tecnología y robotizados, y otros con sistemas pastoriles o de agricultura familiar, con diferentes proyectos asociativos de productores», destacó.


Daniel Víctor Sosa

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