Economía | INDUSTRIA METALÚRGICA

Caída libre

Tiempo de lectura: ...
Mirta Quiles

El sector registró en abril un retroceso de casi 20 puntos en consonancia con el derrumbe de la actividad de los últimos cinco meses. Perspectivas a la baja y el RIGI al acecho.

Despidos. El sindicato del sector denunció que ya se destruyeron 10.000 puestos de trabajo.

Foto: Jorge Aloy

La actividad metalúrgica registró, durante el mes de abril, una contracción en términos interanuales del 19,5%. Comparada con el mes anterior, el sector disminuyó su producción un 2,3%. En términos acumulados, la caída desde principios de año suma una baja del 8,6%. Esta caída interanual es una de las cuatro contracciones más fuerte de los últimos 8 años, solo superada por tres meses de 2020, en plena pandemia. Estos datos corresponden al último informe mensual de la Asociación de Industriales Metarlúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), que reúne a 60 cámaras, tanto sectoriales como regionales, poco más de 24.000 empresas en todo el territorio que generan unos 300.000 puestos de trabajo directos y más de 1 millón indirectos.

Como consecuencia de este derrumbe, la utilización de la capacidad instalada (UCI) también registró una fuerte contracción durante el mes de abril. En su comparación interanual, la UCI disminuyó un 13,4 p.p. Por otro lado, el promedio de 2024 se encuentra 8 p.p., por debajo del promedio de 2023. Mientras que, en lo referido al empleo, se observa una contracción de 0,5% contra el mes de marzo de este año.

En el desagregado al interior del sector que hace el informe, se observa «una caída sistémica en todos los subsectores que componen ese entramado industrial. A su vez, podemos notar que continúan las caídas interanuales de dos cifras con números que van desde el 15% hasta el 23%». Por debajo de caídas del 20% se encuentran: maquinaria agrícola (−15,2%), autopartes (−17,1%), producción de metal (−17,1%) y equipos eléctricos (−19,4%). Mientras que los que superan son: bienes de capital (−20,4%), equipos médicos (−22,2%), fundición (−22,3%) y carrocerías y remolques (−23,2%).

Si el eje se pone en el análisis por cadena de valor (producción de empresas según a que sector provee) hay caídas generalizadas, pero con algunas diferencias. Si bien las empresas vinculadas a las cadenas del petróleo, gas y minería, los beneficiados por el modelo, muestran contracciones menores, los establecimientos vinculados a la cadena de valor de la construcción registran «caídas mucho más fuertes que el promedio general producto de la disminución en la obra pública y la actividad de la construcción en general». En la misma situación se encuentran las firmas que «destinan parte de su producción al consumo y las vinculadas al sector automotriz donde la producción de automóviles cayó 21% interanual según datos de ADEFA».

Por su parte, en la descomposición por provincias, el informe releva también «caídas generalizadas en todas las regiones con valores que van desde −13% hasta −21%», similares al promedio nacional. Mientras que Córdoba y Entre Ríos registraron las menores caídas en términos relativos, en «Santa Fe la producción del sector cayó de manera mucho más fuerte que en el resto de provincias, influenciado por los bajos niveles de actividad que aún registra el sector de maquinaria agrícola, de mucha importancia en la región». En abierto contrapunto con Buenos Aires, «donde el sector de maquinaria agrícola parece comenzar a recuperarse con empresas que están aumentando su producción» en comparación con 2023, muy malo producto de la sequía. Por su parte, en Mendoza «algunas empresas vinculadas a la cadena de petróleo y gas contribuyeron a morigerar la caída de la provincia».

El informe de ADIMRA releva además expectativas. Que siguen el mismo rumbo que los datos. «Si bien las previsiones en cuanto a producción futura continúan siendo negativas y son más las empresas que creen que disminuirán su producción con respecto a las que creen que aumentará, la diferencia entre ambas variables se ha ido acortando desde fines de diciembre de 2023. De esta manera, durante abril del presente año, el 33,7% de las empresas cree que aumentará su producción en el futuro inmediato y el 36,7% cree que lo disminuirá».

Recesión. En sintonía con la actividad económica nacional (8,4%), la metalurgia cayó 8,6% en el primer cuatrimestre del año.

Foto: Enrique García Medina


Lo que vendrá

Hasta aquí una radiografía del sector, acaso uno de los más importantes del entramado industrial del país, que agrupa a cerca de 25.000 empresas, en su mayoría pequeñas y medianas y que emplea, directa e indirectamente, a cerca de 1 millón y medio de trabajadores.

Una radiografía que comparte presente con todo el entramado productivo de Argentina, donde los indicadores económicos interanuales reflejan, en los últimos cinco meses, índices a la baja: una caída interanual de la actividad del 10%, de salarios del 17%, de la industria del 21,2% y de la construcción del 42,2%, una retracción del 20,4% del consumo masivo y una pobreza por encima del 50%, y del 18% de la indigencia, que no hacen más que evidenciar una ruptura feroz del círculo virtuoso de la producción y una pérdida vertiginosa del poder adquisitivo del salario.

Y en ciernes se vislumbra el proyecto de ley, aprobado en Diputados, del Régimen de Incentivo para Grandes Empresas (RIGI) sobre el cual, desde todos los sectores productivos, y en particular el metalúrgico, se alzan voces en contra. Hasta la Unión Industrial Argentino (UIA) tuvo que hacer lugar a los reclamos de las pymes que la integran. Su presidente, Daniel Funes de Rioja, sostuvo en el Senado que se debe sostener el RIGI para ciertas inversiones, pero advirtió que «la actual configuración del capítulo podría fomentar la competencia desleal en detrimento de los proveedores nacionales». Y remarcó la importancia de «desarrollar las cadenas de valor para consolidar el entramado productivo, apalancar a las pymes y generar empleo de calidad en todas las regiones del país». Mientras que ADIMRA, más rápida de reflejos que la central gremial nacional, advirtió a los senadores sobre su impacto negativo ya que atenta, señala la Asociación, contra la producción nacional por «la libre importación de bienes de capital usados o nuevos, materiales e insumos sin aranceles asociados, tanto en la etapa de la inversión inicial como durante todo el flujo productivo de los próximos 30 años, generando una competencia desleal con la industria nacional preexistente».

Acerca de las consecuencias del RIGI para las pymes nacionales, Gustavo Casciotti, dirigente de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), entidad que desde hace 37 años defiende e impulsa la industria nacional, el mercado interno y la agregación de valor a las exportaciones, señala que «estamos convencidos de que el tema central de esta ley Ómnibus pasa por el RIGI. Lo consideramos un mecanismo absolutamente trágico, porque implica la pérdida total de soberanía, entre ellas la jurídica; una sesión y entrega de los recursos naturales y un jaque mate para las pymes, que no tienen chance alguna de competir en este marco perverso de beneficios impositivos y cambiarios que son escandalosos, que superan incluso a la ley de inversiones extranjeras de los años 90».

–¿Por qué un jaque mate?
–Decimos que es un jaque mate para las pymes, más allá del perjuicio a todo el entramado productivo, porque este es el sector más representativo, el que genera mayor mano de obra, el de mayor valor agregado a la industria nacional. Y este Régimen es un sistema tan escandaloso que nos convierte en una colonia. Hoy con gran tino se ha instalado el concepto de «Argentina, un nuevo enclave». ¿Qué significa? Un territorio donde con ausencia total de intereses soberanos se propician las condiciones para que la crema del negocio la exploten y aprovechen las multinacionales y nosotros, argentinos pequeños y grandes y trabajadores, nos quedemos con la ñata contra el vidrio, porque no vamos a ver ningún derrame de estas inversiones, porque no está prevista ninguna transferencia de tecnología, ninguna vinculación con el aparato productivo local o un mecanismo de desarrollo de proveedores nacionales.

−¿Qué expectativas tiene sobre la aprobación de la ley Ómnibus en general y del RIGI en particular?
–Apyme ha sido protagonista y sigue insistiendo en el rechazo de la ley en general, porque la discusión en particular modificando porcentajes o algún artículo no resuelve la cuestión de fondo. Creemos que salvo que se intensifique la movilización popular, la presión por parte de la comunidad organizada, va a terminar siendo aprobada esta ley con modificaciones, pero el daño al aparato productivo y a la soberanía va a ser irreversible.

Estás leyendo:

Economía INDUSTRIA METALÚRGICA

Caída libre

Dejar un comentario

Tenés que estar identificado para dejar un comentario.