Economía

Debajo de la cáscara

Argentina es el principal exportador a nivel mundial de maní industrial de calidad, sin embargo, la política económica y los problemas climáticos le están jugando una mala pasada. Para este año se estima una cosecha del orden del millón de toneladas.


Producción nacional. El 90% proviene de Córdoba, mientras que el 95% se vende al exterior. (Gentileza CAM)

La apreciación de más del 300% del valor del dólar frente al peso argentino en los últimos tres años no bastó para que la producción de maní, la más importante después de la soja en la provincia de Córdoba, acumule un derrotero en niveles de cosecha, rendimientos, demanda interna y exportación. Para este año se espera finalizar con una producción de 1.026.867 toneladas de granos, contra las 1.555.542 toneladas de la campaña 2014/2015, de acuerdo con la Cámara Argentina del Maní (CAM). La cifra es incluso menor a la de la campaña 2016/2017 (1.292.541), que ya había sufrido pérdidas debido a la menor superficie sembrada como consecuencia de las inundaciones.
El gobierno de Cambiemos puso todas sus fichas –y redobla la apuesta en la actualidad– a una buena cosecha de granos exportables, principalmente de la soja, aunque también de otros commodities. Sin embargo, las condiciones meteorológicas y la especulación que generaron las políticas económicas del propio Ejecutivo está complicando las economías regionales con perfil exportador, con excepción de los grandes pooles de siembra.
En el sector agroindustrial manisero predominan tres grandes compañías (General Deheza, Prodeman y Olega), pero además está integrado por unas 25 empresas, entre las cuales más del 80% son pequeñas y medianas firmas, así como cooperativas. Más del 90% de la producción nacional proviene de Córdoba, y el 95% se comercializa en el exterior, convirtiendo, de esta manera, al país en el principal exportador de maní de calidad en el mundo.

Variedades
El maní blancheado (la primera etapa de industrialización) es el principal producto del sector, que se exporta en su mayoría (70%). Al que se suman otras variedades, como maníes para confitería, saborizado, pasta, manteca, aceite, harina, pellets y expeller. La Unión Europea (UE), es el principal receptor, ya que adquiere entre el 60% y el 70% de la oferta. El consumo interno argentino es de 250 gramos anuales por habitante, mientras que en países como China, Estados Unidos y europeos el consumo per cápita es, aproximadamente, de cuatro kilos al año. El maní se produce y se comercializa como materia prima de la industria aceitera –maní industrial (producción de aceite y pellets de esta oleaginosa–, y también para consumo humano directo (maní confitería). No obstante, el producto más valioso de la industrialización del maní es el aceite, tanto por el contenido de materia grasa de la semilla (alrededor del 40%), como por su calidad. Entre los aceites comestibles, es el que mejor se cotiza luego del aceite de oliva. Para este año se prevé que la exportación alcance las 394.171 toneladas, contra las 569.686 de la campaña 2016-2017. Sin embargo, el sector guarda grandes expectativas en los acuerdos comerciales que avanzan entre la Unión Europea y el Mercosur, donde se busca priorizar una rebaja de aranceles en destino. Un informe presentado por la CAM, con datos de la industria hasta junio de este año, advierte que la aguda sequía sufrida en la zona núcleo durante el ciclo 2017-2018 «ha afectado significativamente los rindes estimados, marcando una disminución de la producción de maní en grano en alrededor un 22% respecto de la cosecha anterior». Por la falta de agua los rindes se derrumbaron de 2,18 toneladas por hectárea el año pasado a 1,53 toneladas para el corriente ejercicio. La Bolsa de Cereales de Córdoba y la CAM calculan una pérdida para la industria superior a los 200 millones de dólares. «Para ser más rentables, el desafío es pasar de exportar variedades en bolsones a hacerlo en paquetes pequeños; en productos con marca propia, en envases más chicos que vayan directamente a la góndola», explicó Mariela Monetti, especialista del INTA General Cabrera (Córdoba).