Economía | PROYECCIONES DEL FMI

Desafilado

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Mirta Quiles

El directorio del Fondo liberó el desembolso de US$ 4.700 en el marco de la revisión a la baja del crecimiento del PIB argentino. De positivo pasó a negativo.

Viene y va. El desembolso se utiliza, en su mayoría, para pagarle al propio Fondo Monetario.

Foto: Shutterstock

Finalmente el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) dio luz verde al acuerdo técnico alcanzado con Argentina en el marco de la séptima revisión del Programa de Facilidades Extendidas. Así, el organismo liberó de manera inmediata el desembolso de US$ 4.700 millones, que serán utilizados por el país para el pago de los compromisos con el organismo de diciembre, enero y abril próximos. Los US$ 4.700 millones acordados están compuestos por US$ 3.300 millones pendientes del último desembolso de 2023 (por incumplimientos de las metas de septiembre durante el gobierno de Alberto Fernández); se suman unos 800 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG) adicionales adelantados de marzo y una porción menor de los que corresponden a junio y septiembre. De ese monto, US$2.800 millones se destinan a pagos de capital e intereses, mientras que US$ 2.500 millones pasarán a engrosar las reservas del Banco Central hasta nuevo aviso. Y tal como anunció la agencia internacional Reuters, pero el Board hasta el momento no confirmó, recién se llevará adelante la próxima revisión en noviembre, posponiendo dos meses el último escrutinio del año del préstamo de US$44.000 millones de dólares tomado por el macrismo. Esta es la primera vez que se cambia la fecha de la última revisión, para posibilitarle al Gobierno tener un mayor margen para aplicar reformas económicas y negociar un nuevo programa más adelante.
La aprobación era casi un hecho, en el marco de las declaraciones de distintos funcionarios del FMI. Una de las primeras, la vocera del FMI, Julie Kozack, a través de un comunicado de prensa a principios de enero, había destacado que Argentina comenzó a aplicar «un plan de estabilización ambicioso» y que el organismo confiaba en que el Gobierno de Javier Milei siga «generando apoyo político» para poder avanzar en «aspectos clave» del proyecto de ley Bases que se debate en el Congreso. Y los más recientes fueron los dichos del economista jefe del Fondo, Pierre Olivier Gourinchas, en conferencia de prensa. El ajuste del nuevo gobierno es «absolutamente necesario» y «el principal riesgo futuro es si esa consolidación fiscal puede implementarse y aplicarse de manera duradera para que la situación en Argentina se estabilice a partir de un conjunto de condiciones iniciales muy deterioradas», argumentó Gourinchas, al presentar el informe del FMI, «Actualización de perspectivas de la economía mundial», de enero 2024.

Puede fallar
En el característico informe de principios de enero, este año el FMI proyecta que el crecimiento mundial, «que se estimaba que sería de 3,1% en 2023, se mantendrá en 3,1% en 2024 para después aumentar ligeramente hasta 3,2% en 2025». Respecto a la última edición de 2023 (en octubre) es 0,2 puntos porcentuales superior, «como consecuencia de las revisiones al alza en China, Estados Unidos y las principales economías de mercados emergentes. Sin embargo, la proyección del crecimiento mundial en 2024 y 2025 está por debajo del promedio anual histórico (2000-2019) de 3,8%, debido a las políticas monetarias restrictivas y el retiro del apoyo fiscal, así como al bajo crecimiento de la productividad subyacente».
A su vez, al estimar las proyecciones del crecimiento del comercio mundial, lo sitúa en «3,3% en 2024 y en 3,6% en 2025, por debajo de la tasa de crecimiento promedio histórica de 4,9%», como consecuencia de las perturbaciones en el comercio por conflictos armados y la fragmentación geoeconómica. Y resalta: «Los países impusieron unas 3.200 nuevas restricciones comerciales en 2022 y en torno a 3.000, en 2023, mientras que en 2019 fueron aproximadamente 1.100, según los datos de Global Trade Alert». Países que se cierran al mundo.
Si nos enfocamos en América Latina y el Caribe, el organismo proyecta que el crecimiento disminuya del 2,5% estimado en 2023 al 1,9% en 2024, y que aumente hasta el 2,5% en 2025. Una revisión a la baja para 2024 de 0,4 puntos porcentuales respecto a octubre de 2023. Mientras que se registran mejoras de 0,2 puntos porcentuales para Brasil y 0,6 puntos porcentuales para México, «la revisión del pronóstico para 2024 se debe al crecimiento negativo de Argentina en el contexto de un ajuste significativo de la política económica para restablecer la estabilidad macroeconómica». El achicamiento de la tercera economía del continente tira para abajo el crecimiento de toda América Latina y el Caribe.
Si de Argentina hablamos, las proyecciones del organismo internacional no parecen demasiado afiladas. En su informe de octubre estimaba una caída del PIB del orden del 2,5%. En el de enero, finalmente, estimó que cayó 1,1%. Y si nos enfocamos en el año que recién comienza, el fallo guarda mayor importancia. De proyectar un crecimiento de 2,8% para 2024 en octubre, solo tres meses después lo estima en una caída de la misma magnitud, -2,8%. Así, Argentina continuará con la tendencia recesiva de 2023, tras una recuperación récord poscovid con dos años consecutivos de crecimiento (10,3% en 2021 y 5,4% en 2022), un hecho sin precedentes en los últimos 12 años. Con esta caída, sostiene el informe, el país será el que más retrocederá en 2024 entre los 30 países seleccionados por el Fondo para sus proyecciones globales. Pero la luz al final del túnel parece encenderse en 2025, cuando Argentina, dentro del grupo de economías de mercados emergentes y en desarrollo, será el tercero que más crecerá ‒detrás de India y Kazajistán‒ con una proyección del 5%.
Si bien el FMI no elabora proyecciones sobre inflación, al presentar el informe en conferencia de prensa, el economista y director del departamento de investigación del FMI, Gourinchas, afirmó, al referirse a Argentina, que «la inflación crecerá significativamente» mientras el Gobierno «trabaja para desarrollar una consolidación fiscal muy fuerte, con un superávit fiscal para el 2024». Sobre la suba de precios, Gourinchas argumentó que se verá impulsada en el corto plazo, principalmente en la primera mitad de este año. Sin embargo, aseguró que espera que el índice de precios baje a un dígito para junio, cuando «la consolidación fiscal comience a tomar fuerza», y que la tendencia se profundice para finales de 2024, llegando al 150% anual, por debajo de los 211,4% registrados en 2023. Pero ojo, puede fallar.

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