Economía

¿Elige tu propia aventura?

En 1984 apareció en nuestro país una serie de libros juveniles en los que el lector debía optar por distintas alternativas que afectaban al desenlace de la trama. Llevando esta lógica a la economía local, podríamos jugar con las diversas opciones que pueden abrirse en el contexto global tras el triunfo de Trump.
Considerando que el gobierno vive promocionando la dicotomía «deuda o ajuste», se pueden esbozar un par de escenarios con foco en la estrategia financiera para 2017, cuando se precisarán más de 35.000 millones de dólares para cerrar el bache fiscal.  A) En 2017 sube fuerte la tasa de interés norteamericana. De aquí surgen, Opción A1: seguir tomando deuda, no importa las tasas que nos pidan; y Opción A2: para no convalidar las altas tasas, redoblar el ajuste fiscal en curso. B) La tasa no sube demasiado para el país. Opción B1: continúa el festival de deuda y en lo inmediato el ajuste es menos drástico que en A2, con la mira puesta en las legislativas 2017; Opción B2: más deuda pero también más ajuste.
Seguro existan más escenarios, pero lo concreto es que aquí nunca cambia el resultado final: se pagan más intereses de la deuda (en A1 muchos más que en B1) y siempre empeora el resultado fiscal (también en A2, porque el ajuste genera más recesión, pérdida de recaudación real y, luego, más ajuste y recesión). Así, el dilema «deuda o ajuste fiscal» es una falsa trampa. De hecho, a nadie se le escapa que la deuda del presente lo único que garantiza es el ajuste del futuro.
La decisión más importante ya fue tomada por las corporaciones. Pasa por el descuido del consumo popular y por la transferencia de recursos a los sectores dominantes, que en gran medida explican el problema fiscal. Más que un libro de opciones, es el círculo vicioso típico que trae el recetario neoliberal.