Economía | Gasoducto Néstor Kirchner

Energía desde el sur

Ya tiene financiamiento una gran obra de infraestructura necesaria para transportar el fluido desde Vaca Muerta hasta los principales centros de consumo en Buenos Aires y Santa Fe.

Vaca muerta. La producción en el yacimiento neuquino requiere de redes que distribuyan el gas hacia las zonas que lo requieren.

TÉLAM

Tratayén-Saturno-Salliqueló-San Jerónimo. Suena como una clave o contraseña, pero es el tendido territorial previsto para el futuro gasoducto Néstor Kirchner. La relevancia del emprendimiento, afirman los analistas, debe medirse por las importantes consecuencias macroeconómicas a largo plazo.
Además de asegurar la provisión energética con recursos nacionales, la obra permitirá ahorrar divisas hoy destinadas a la importación de gas en los meses de invierno (desde Bolivia o de GNL en cargamentos que arriban a los puertos de Escobar y de Bahía Blanca), y dejará disponibles amplios excedentes exportables.
Una vez finalizada, la obra aportará un ahorro cercano a los 1.000 millones de dólares por la sustitución de importaciones, con un efecto neto sobre la balanza comercial energética de alrededor de 2.500 millones de dólares por año, «por las menores compras y el incremento en los volúmenes exportados», según el anuncio oficial. En su construcción, además, participarán numerosas pymes locales, lo que en conjunto se traducirá en la creación de 6.000 empleos directos e indirectos.

Aporte Solidario
Para financiar la construcción de la gigantesca tubería, entre otras obras, el Gobierno constituyó el Fondo de Desarrollo Gasífero Argentino (FONDESGAS), a través del decreto de necesidad y urgencia 76/2022. La medida complementó la resolución 67/2022 de la Secretaría de Energía que declaró al gasoducto «de Interés Público Nacional», en el marco de la creación del Sistema de Gasoductos Transport.Ar Producción Nacional. De este modo se allanó el camino para el inicio de los procesos licitatorios, tarea delegada en Integración Energética Argentina Sociedad Anónima (IEASA, exENARSA). La empresa estatal detentará una concesión por 35 años, podrá realizar los trabajos «por sí o a través de terceros» (grupos empresarios europeos y de China figuran entre los principales interesados) y operará como transportista una vez que el gasoducto entre en funcionamiento.
El FONDESGAS se constituirá principalmente con los recursos provenientes del Aporte Solidario y Extraordinario, en lo que hace a los bienes situados en el exterior (artículo 5 de la ley 27.605). A ello se sumarán otros fondos de operaciones de crédito, renta o que se asignen anualmente en el Presupuesto Nacional.
En la actualidad la capacidad de transporte de los tres gasoductos que unen la Cuenca Neuquina con los grandes centros de consumo se encuentra prácticamente saturada. Es decir, los productores de gas en la zona «no puedan seguir incrementando su producción más allá de unos 5 a 6 millones de metros cúbicos diarios adicionales, precisamente por imposibilidad de evacuarla», precisó el DNU.
El emprendimiento se conectará con otro gasoducto a construir, el bonaerense de Mercedes-Cardales, lo que optimizará las posibilidades de reemplazo del gas que hoy se importa a un valor muy superior al local. Se busca también reducir de modo significativo el consumo de combustibles contaminantes en la generación eléctrica.
La primera etapa del gasoducto contempla una inversión de 1.566 millones de dólares y tiene como obra central el tramo Tratayén-Salliqueló, luego de atravesar la planta compresora Saturno (a 16 kilómetros de las ruinas de Villa Epecuén, en provincia de Buenos Aires).
Una segunda etapa prevé la continuidad de la obra hasta el sur de Santa Fe, lo que abriría la posibilidad de vincular con el gasoducto del Noreste (GNEA) para abastecer a las provincias de la región hoy aisladas del sistema.

Inversiones
El conjunto de obras insumirán inversiones totales por 3.400 millones de dólares, a fin de ampliar la capacidad de transporte en 44 millones de metros cúbicos diarios, 24 millones en la etapa inicial. Adicionalmente, el refuerzo del sistema de transporte de gas en la región pampeana posibilitará el desarrollo de numerosas inversiones en actividades petroquímicas (como la elaboración de urea, metanol, polipropileno, etileno, entre otros), y contribuirá sustancialmente a la agregación de valor de los recursos hidrocarburíferos.
Junto con el financiamiento asegurado para el gasoducto Néstor Kirchner, el fideicomiso contempla otras obras como la ampliación de capacidad del gasoducto Centro Oeste y del Neuba II en Ordoqui (Buenos Aires); los tramos finales Norte y Sur de AMBA; y las dos primeras etapas de la Reversión del gasoducto Norte.
El secretario de Energía, Darío Martínez, resumió el objetivo del plan Transportar Producción Nacional: «Dejar de importar definitivamente GNL y de quemar combustible para generar electricidad, para usar gas producido por trabajadores argentinos y pymes que se suman a la cadena de valor. Sobre todas las cosas, llegar en el invierno de 2023 a resolver la fuerte declinación productiva que está teniendo Bolivia y que es necesario resolverla con producción de Vaca Muerta».


Daniel Víctor Sosa